Los mercados globales cerraron la semana con un tono marcadamente bajista. Lo que empezó como una saludable corrección terminó convirtiéndose en una sacudida más incómoda de lo esperado. El entusiasmo que habían dejado las cifras de Nvidia —y el rally inmediato que siguió— terminó siendo una clásica bullenfalle, una trampa para optimistas que entraron tarde al salto.
En Frankfurt, el DAX cayó por debajo de los 23.000 puntos, un nivel psicológico importante, antes de intentar recuperarlo con esfuerzo hacia el cierre. La volatilidad también se sintió en tecnología: gigantes del sector recortaron ganancias tras el entusiasmo inicial por Nvidia, en una señal de que el mercado sigue dudando de las valoraciones más exigentes del segmento IA.
Criptomonedas: de la euforia a la montaña rusa
El golpe más fuerte, sin embargo, se lo llevaron los criptoactivos.
Bitcoin borró semanas de avance y retrocedió desde su máximo histórico por encima de 126.000 dólares hasta la zona de 85.000 dólares, una caída que puso en entredicho —otra vez— su etiqueta de “oro digital”. En lo que va del año, el BTC/USD ya cae alrededor de 8,5%.
Ethereum, Ripple y el resto del universo cripto siguieron la misma trayectoria. En contraste, el oro físico mantiene su condición de refugio, firme por encima de los 4.000 dólares la onza en medio de la incertidumbre global.
Asia roja, futuros verdes
La sesión asiática del viernes no ofreció consuelo:
Taiwán, Corea del Sur, Japón, China continental y Hong Kong amanecieron teñidos de rojo. El único índice que resistió con pérdidas marginales fue Mumbai. Sin embargo, mientras Asia corrigía, los futuros de Wall Street mostraban ligeros avances, con el Dow mini ganando cerca de 200 puntos hacia el final de la sesión asiática.
Sentimiento extremo: señales mixtas desde el miedo
El dato más llamativo del día provino del “Fear & Greed Index” que publica CNN Business. El indicador cayó a 6 puntos, territorio de “miedo extremo”. En la lectura clásica de este índice, niveles tan bajos suelen anticipar oportunidades de compra: cuando todos corren hacia la salida, los traders contrarian empiezan a posicionarse.
Sin embargo, es una señal que debe leerse con cautela. Otros indicadores de sentimiento, como el AAII, muestran una mejora relativa respecto a la semana previa:
- Bajan los bajistas (43,6% vs. 49,1%)
- Suben ligeramente los alcistas (32,6%)
- El resto se mantiene neutral
Es decir, hay miedo, pero no pánico absoluto. La psicología de masas está en movimiento, pero sin una dirección clara todavía.
Se aproxima el hexensabbat
A esto se suma el calendario.
Faltan cuatro semanas para el “hexensabbat”, el cuádruple vencimiento de derivados que suele aumentar la volatilidad en los mercados globales. Y, como en todo diciembre financiero, se mezcla la posibilidad de un “rally navideño” con la cautela de los gestores que cierran posiciones para proteger resultados.
La pregunta que queda en el aire:
¿Las “brujas” llegaron antes de tiempo al mercado, o estamos ante una corrección necesaria en un ciclo todavía alcista?
Un riesgo de caída más profunda
El impulso que habían dejado las cifras espectaculares de Nvidia duró poco. El jueves, el DAX apenas logró sostener el rebote inicial y pasó gran parte de la sesión luchando —sin éxito— por consolidarse por encima de niveles clave como los 23.400 y 23.500 puntos. Al cierre, el índice alemán avanzó un moderado 0,5%, hasta los 23.278 puntos, pero esa cifra es engañosa: para llegar ahí tuvo que devolver más de 200 puntos ganados en la apertura.
Un mercado laboral demasiado fuerte: buenas noticias que se vuelven malas
El desencadenante del giro bajista llegó desde Estados Unidos.
Los datos de empleo —nuevamente mejores de lo previsto— reforzaron la idea de que la Reserva Federal no tiene prisa por bajar las tasas. En un mercado que había empezado a apostar por un giro dovish en diciembre, la lectura fue inmediata: venta.
La reacción fue tan contundente que ni siquiera Nvidia, la estrella absoluta de esta temporada de resultados, pudo escapar. Tras un salto inicial cercano al 5%, la acción fue arrastrada por la ola de ventas y terminó cayendo con fuerza, perforando incluso el mínimo del día anterior.
Tres excepciones en el DAX: Siemens Energy, RWE y Qiagen
En medio del retroceso general, hubo algunos nombres capaces de resistir el arrastre:
- Siemens Energy y RWE volvieron a demostrar que su tendencia alcista de fondo sigue intacta. En los últimos tres meses, sus avances —+20% y +26%, respectivamente— las colocan entre las acciones más sólidas del índice.
- Qiagen, que venía con un rendimiento modesto bajo el liderazgo anterior, mostró un repunte interesante. Con un nuevo CEO en la casa, el movimiento puede interpretarse como una señal de renovación.
Se encienden las alarmas: el DAX entra en zona de riesgo
El panorama técnico no acompaña.
Tras el cierre oficial, los futuros del DAX profundizaron las caídas y el índice volvió a situarse sobre una zona crítica cuyo quiebre podría desencadenar una corrección mayor.
Los niveles a vigilar:
- 22.800 puntos: primer piso relevante de cierre semanal.
- 22.200 puntos: soporte clave que, si se perfora, confirmaría un escenario correctivo de mayor escala.
Lo más inquietante es que, por ahora, no aparece ninguna señal de formación de suelo. No hay rebote técnico, no hay divergencias claras, no hay estabilización.
Para los inversores, el mensaje es directo:
el riesgo de que las pérdidas se amplifiquen en las próximas sesiones es real, especialmente si la narrativa de tasas altas se mantiene y la euforia por la inteligencia artificial pierde momentáneamente tracción.
Frank Sohlleder – analista de ActivTrades.
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