El jueves amaneció con una estampida bursátil global. Los mercados europeos, los índices de la región Asia-Pacífico y los futuros estadounidenses se derrumbaron tras el anuncio de Donald Trump: tarifas más agresivas de lo previsto, con el fantasma de una guerra comercial de largo aliento agitando la escena económica internacional.
Desde su retiro en Mar-a-Lago, el expresidente republicano—en plena campaña para un eventual regreso en noviembre—impuso una tarifa general del 10% a todas las importaciones y añadió un mecanismo de reciprocidad: si un país aplica un 20% a EE.UU., Washington responderá con la mitad. El resultado inmediato: aranceles acumulados del 54% para productos chinos, 20% para los europeos y 24% para el Japón. Y como golpe de gracia, un nuevo impuesto del 25% a la importación de automóviles.
Dólar a la baja
El USDIndex cayó por debajo de los 101 puntos, su nivel más bajo en casi seis meses. Las medidas anunciadas sacudieron al mercado, provocando nerviosismo y fortaleciendo la percepción de un Estados Unidos dispuesto a dinamitar las reglas de comercio internacional en nombre del “America First”.
Mientras tanto, los datos macroeconómicos mostraron señales mixtas. El reporte ADP superó expectativas con 155 mil nuevos empleos privados en marzo, pero las vacantes laborales cayeron a 7,57 millones según el informe JOLTS, lo que sugiere un posible enfriamiento del mercado laboral. La atención gira ahora al reporte de nóminas no agrícolas del viernes, crucial para anticipar los próximos pasos de la Reserva Federal.
El termómetro de los servicios se enfría
El índice PMI de servicios del ISM estadounidense se desplomó a 50,8 en marzo, desde el 53,5 de febrero, marcando la expansión más débil desde junio pasado. Caen nuevos pedidos, inventarios y empleo. El presidente del comité de encuestas, Steve Miller, reconoció el impacto directo de las tarifas en los costos operativos, aunque señaló un “sentimiento empresarial aún equilibrado a corto plazo”.
Déficit comercial bajo la lupa
El déficit comercial de EE.UU. cayó a US$ 122.700 millones en febrero, desde un récord de US$ 130.700 millones el mes anterior. El saldo negativo en bienes bajó en US$ 8.800 millones, mientras el superávit en servicios retrocedió ligeramente. Las exportaciones crecieron 2,9%, impulsadas por oro, automóviles, computadoras y aviones. En contraste, las importaciones se mantuvieron estables, con una disminución en aeronaves y metales preciosos, pero un aumento en teléfonos móviles y productos farmacéuticos.
El desbalance comercial se redujo con China, Suiza y Canadá, pero se amplió con la Unión Europea, México y Vietnam.
Refugio y rendimientos en caída
El Bund alemán a 10 años cayó al 2,65%, su nivel más bajo en un mes, reflejo de la huida de capitales desde activos de riesgo hacia refugios seguros. Ursula von derLeyen advirtió que los nuevos aranceles estadounidenses propinarán “un duro golpe” a la economía global. La UE representa más del 20% de las exportaciones hacia EE.UU., con Alemania particularmente expuesta.
Los traders descuentan ahora una probabilidad del 90% de que el Banco Central Europeo recorte su tasa de referencia en abril, llevándola al 1,82% hacia fin de año, por debajo del 2,5% actual.
La inflación industrial no da tregua
Los precios a la producción industrial en la zona euro aumentaron un 0,2% mensual en febrero, por encima del 0,1% esperado. A pesar de menores presiones en energía y bienes de consumo, los precios de bienes intermedios crecieron un 0,4%. La inflación interanual llegó al 3%, su nivel más alto desde marzo de 2023.
Saverio Berlinzani, ActivTrades.
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