Mónica Tuss parte de una carretera para hablar de algo más grande que una carretera. En Lecciones para desaprender lo aprehendido, su nueva muestra individual, la artista visual peruana trabaja a partir de archivos y registros vinculados a Madre de Dios para revisar nuestra relación con la naturaleza, el territorio y los recursos que aprendimos a nombrar antes de aprender a cuidar.
La exposición, curada por Luisa Fernanda Lindo, ocupa los dos pisos de las salas Siete Setenta y Alicia Cox de Larco de Miraflores hasta el 7 de junio. El punto de partida fue el hallazgo de una serie de fotogramas abandonados de la actual Carretera Interoceánica Sur, específicamente del tramo que conecta Iberia, en Perú, con Iñapari, en Brasil.
Madre de Dios como archivo y herida
A partir de ese material, Tuss inició un proceso de reconstrucción territorial con especialistas y documentos de archivo. El resultado no busca ilustrar el paisaje amazónico, sino interrogarlo desde sus capas menos evidentes: la memoria visual, la expansión de infraestructura, la explotación de recursos y las ideas que se repiten casi automáticamente sobre lo natural.
La elección de Madre de Dios no es casual. La región, considerada una de las zonas con mayor diversidad biológica del mundo, enfrenta una crisis socioambiental sostenida por la minería ilegal, la tala y la expansión agrícola. Según la información de la muestra, en los últimos cinco años la deforestación ha superado las 135 mil hectáreas de bosque, una extensión mayor al área de Lima Metropolitana.
Arte, ciencia y recursos compartidos
La aproximación de Tuss cruza arte y conocimiento técnico. Antes de dedicarse a su práctica visual, estudió Ingeniería Forestal y trabajó durante años en proyectos de conservación y desarrollo sostenible. Esa formación aparece en obras que integran fotogramas, serigrafías, intervenciones pictóricas, referencias cartográficas y registros vinculados al entorno natural.
“Me interesa visibilizar cómo ciertas ideas sobre la naturaleza han sido aprendidas y repetidas casi automáticamente”, señala la artista. En la muestra, los banderines aparecen como una celebración visual de la biodiversidad, pero también como una advertencia sobre la falsa idea de abundancia inagotable. “Cuando algo es de todos, nadie lo cuida”, añade Tuss.
Entre las piezas destaca una instalación construida a partir de una carpeta de madera en desuso. El objeto funciona como símbolo de un recurso natural convertido en bien cotidiano y luego descartado, pese a conservar todavía una función posible. Allí la exposición encuentra una de sus preguntas centrales: qué ocurre cuando lo compartido pierde valor precisamente porque pertenece a todos.
La muestra también incorpora representaciones de especies nativas de Madre de Dios, como el shihuahuaco, la caoba y la castaña, varias de ellas amenazadas por la pérdida acelerada de bosque. Con ello, Lecciones para desaprender lo aprehendido confirma una práctica artística donde investigación, ciencia, memoria y lenguaje visual se cruzan para abrir una pregunta incómoda sobre el país: cuánto de lo que llamamos recurso sigue siendo, en realidad, territorio vivo.