La arquitectura limeña, sus plazas históricas y sus rincones más entrañables cobran nueva vida en la más reciente exposición del artista peruano Luis Angulo Alegría. Bajo el título El atardecer del color rojo y el amanecer del color amarillo, la muestra reúne 18 pinturas inéditas que convierten al Centro Histórico de Lima en un escenario de emociones, recuerdos y evocaciones personales.
La exposición, que se presenta en la galería del Gran Hotel Bolívar hasta el 28 de junio, propone una mirada distinta sobre algunos de los espacios más emblemáticos de la capital. Lejos de la representación documental, Angulo reconstruye una Lima íntima y vibrante a partir de la fuerza expresiva del color y la materia pictórica.
Plazas, casonas, balcones, azoteas y bares nocturnos aparecen reinterpretados en una serie que incluye referencias a la Plaza San Martín, la Iglesia de San Pedro, el Teatro Colón, el Parque de la Exposición, la Plaza Dos de Mayo y las tradicionales azoteas del jirón Camaná. Cada escenario es transformado en un territorio afectivo donde la memoria urbana dialoga con la experiencia personal.

Formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes del Perú, Luis Angulo ha desarrollado una trayectoria dedicada al paisaje urbano y a la exploración de las posibilidades expresivas del color. Su obra ha sido exhibida en diversos países de América Latina y Asia, consolidando una propuesta que combina referencias arquitectónicas reconocibles con una interpretación subjetiva de los espacios.
La curadora de la muestra, Beatriz Osorio Bustíos, sostiene que en estas obras “la ciudad de Lima se transforma en un territorio emocional donde la arquitectura deja de ser únicamente memoria material para convertirse en experiencia sensorial”. La especialista destaca que la pintura de Angulo no busca reproducir fielmente la realidad, sino revelar la dimensión poética que permanece oculta en los lugares cotidianos.
Esa intención se hace evidente en el protagonismo que adquiere el color. Rojos intensos, amarillos luminosos y contrastes atmosféricos dominan las composiciones, generando escenas que oscilan entre la figuración y la abstracción. Las edificaciones históricas aparecen y desaparecen entre capas de pintura, como recuerdos que resurgen desde la memoria colectiva de la ciudad.

La muestra también invita a reflexionar sobre la manera en que los limeños habitan y recuerdan su patrimonio. Más allá de registrar edificios o monumentos, las pinturas exploran las huellas emocionales que los espacios urbanos dejan en quienes los recorren. El Centro Histórico emerge así como un lugar en permanente transformación, donde el tiempo, la luz y la experiencia humana se entrelazan.
Ganador del primer puesto en el III Encuentro Nacional de Pintura Rápida “Quinua 2024”, realizado en Ayacucho, Angulo reafirma con esta exposición su interés por convertir el paisaje urbano en una experiencia sensorial. Su Lima no es la de las postales ni la de los registros arquitectónicos, sino una ciudad reinventada desde la emoción, donde el color se convierte en vehículo de memoria y la pintura en una forma de redescubrir el patrimonio.
La exposición puede visitarse de lunes a domingo, de 10 de la mañana a 10 de la noche, en la galería del Gran Hotel Bolívar, ubicado frente a la Plaza San Martín. El ingreso es libre.