No basta una idea

Por: Luis Lama | La muestra "Entre la habitación y el bolsillo", organizada por MAV Perú en el Cultural Británico, plantea una sólida propuesta curatorial inspirada en Virginia Woolf, pero evidencia las dificultades de equilibrar el rigor de la selección con la representación institucional de sus integrantes.

por Edgar Mandujano

Hay exposiciones que interesan por las obras que reúnen; otras, por las ideas que proponen. En otras ocasiones, lo más importante reside en la manera como han sido concebidas. Todo hacía pensar que eso podía ocurrir con Entre la habitación y el bolsillo, la muestra que presenta la Asociación Mujeres Artistas Visuales (MAV Perú) en el Cultural Británico, bajo la curaduría de Maricel Delgado.

La exposición toma como punto de partida Una habitación propia, el ensayo que Virginia Woolf publicó en 1929. Su argumento era sencillo: ninguna mujer podía desarrollar plenamente su talento sin independencia económica y un espacio donde trabajar. Casi un siglo después, esa reflexión conserva buena parte de su vigencia. La habitación, qué pena, sigue siendo necesaria.

Pero el mayor interés de la muestra reside en otro aspecto. Por primera vez, MAV organiza una exposición a partir de una propuesta curatorial concebida antes de convocar a sus asociadas. Puede parecer un detalle menor, pero supone un cambio decisivo. Durante años, las asociaciones de artistas respondieron más a una lógica de representación que a un proyecto curatorial. Aquí ocurre lo contrario: la idea precede a la convocatoria.

Ese cambio merece destacarse porque una exposición no comienza preguntándose quiénes participan, sino qué quiere decir. Solo después corresponde elegir las obras capaces de sostener ese planteamiento. La pertenencia a una institución nunca debería ser un criterio de selección. Una exposición se construye a partir de una reflexión curatorial, no de la suma de sus afiliados.

Precisamente por ello resulta lamentable que esas tensiones internas, que hasta ahora parecen insuperables, terminen convirtiéndose en la principal debilidad de la muestra. La curaduría consigue articular un discurso reconocible, pero el resultado es una exposición desigual.

Destacan la emotiva instalación de Cynthia Capriata —más cercana a Emilio Rodríguez Larraín que a Virginia Woolf—, el collage con medias de nylon de Franci Quirita, la construcción en papel de Wendy Castro, la geometría de Alicia Cabieses y los pañuelos impresos de Denise Mulanovich. Son obras que justifican plenamente su presencia; otras, en cambio, podrían formar parte de cualquier colectiva.

Toda curaduría supone elegir y, por lo tanto, renunciar. Dejar una obra fuera no significa desconocer el mérito de una artista, sino aceptar que una exposición exige una coherencia distinta de la que corresponde a una asociación. Cuando el afán de representar termina imponiéndose sobre el rigor de la selección, la muestra deja de responder a un concepto para convertirse en una simple reunión de obras.

La reflexión alcanza también a las otras dos exposiciones organizadas por MAV en el Cultural Británico, dedicadas a Tilsa Tsuchiya en las sedes de Santa Anita y San Juan de Lurigancho, con ochenta y tres participantes. No las he visitado y, por ello, no puedo juzgar sus resultados. Pero es inevitable cuestionarse si con treinta artistas es difícil mantener un nivel homogéneo; con tantas expositoras, el riesgo de dispersión aumenta considerablemente.

Esta asociación ha hecho mucho por las artistas peruanas y su trabajo merece reconocimiento. Precisamente por ello, hoy está en condiciones de asumir un reto mayor. El cambio metodológico apunta en la dirección correcta y es de esperar que este solo sea el primer paso para futuras actividades en las cuales la afiliación no se imponga sobre la selección. Esto le permitirá a MAV consolidarse como el referente nacional que está en condiciones de ser.

En lo que respecta al Cultural Británico, es necesario recordarle que su papel no consiste solo en abrir sus salas, sino también en defender la calidad de aquello que decide exhibir en ellas. Y están cada vez peor.

PARTICIPANTES

  • Susana Aguilar
  • Cecilia Alonso
  • Lucy Angulo Lafosse
  • Aisha Ascóniga
  • Vicky Avalos Carrillo
  • Carolina Bazo
  • Karen Bernedo
  • Alicia Cabieses
  • Cynthia Capriata
  • Nani Cárdenas
  • Teresa Carvallo
  • Elena Castro
  • Wendy Castro
  • Mónica Cuba
  • Clo de la Puente
  • Wilma Ehni
  • Patricia Eyzaguirre
  • Mafe García
  • Rocío Gómez
  • Mila Huby
  • Carolina Keckskemethy
  • Denise Mulanovich
  • Cecilia Noriega-Bozovich
  • Pilar Pedraza
  • Franci Quirita
  • Mishelle Ramos
  • Alessandra Rebagliati
  • Rocío Rodrigo
  • Augusta Sarria
  • Vivian Wolloh

También te puede interesar

 Av. Guardia Civil 1321, Oficina 1802, Surquillo, Lima - Perú

Copyright ©caretas.pe | Por Revista Caretas

Todos los derechos reservados

¿TIENES UNA DENUNCIA? ESCRÍBENOS

Nota y Prensa S.A.C.

Contacto: editorweb@caretas.com.pe

Ilustración Peruana

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Leer más

Política de privacidad y cookies
¿Estás segura de que quieres desbloquear esta publicación?
Unlock left : 0
Are you sure want to cancel subscription?