Medio siglo de «Berlin», el álbum para entender el legado de Lou Reed

Lou Reed. Fuente: Singersroom.com.

Berlin (1973). El mejor álbum de Lou Reed (1942 – 2013)…

Aunque para algunos, lo mejor de Lou Reed seguirá escuchándose en The Velvet Underground.

Cuestión de gustos…

Lo que no deja de llamar la atención de Berlin, es su apreciable equilibrio musical, el cual no se percibe en otros trabajos suyos, como Transformer, New York, Sally can´t dance, The Bells, Metal Machine Music y otros, lo que no quiere decir –porque hay que estar mal de la cabeza para entenderlo así— que sean producciones menores, por el contrario, son perdurables gracias a la magia de su invalorable irregularidad, extraño estado de gracia reservado solo para los que en vida ya están llamados a quedar, con mayor tratándose de este artista que hizo de la poesía la base de su propuesta musical.

Berlin es una cúspide en la obra del músico y lo es, siguiendo en la línea de la poesía, por la contundencia de la letra.

Habría que ser un soberano insensible, o habitar en un mundo paralelo compuesto por lugares comunes, para no disfrutar, sufrir y soñar con los versos que sostienen las diez canciones del álbum. Ninguna de ellas es un eslabón perdido. Escuchar Berlin es también como leer un poemario, o mejor dicho: un gran poemario en el que se nos susurra, con mucha complicidad, el frágil proceso de una historia personal signada por la degradación, acicateada por la depresión y la furia, en “Lady Day”, “Men of Good Fortune”, “Caroline Says (1 y 2)”, “How Do You Think It Feels”, “Oh, Jim”, “The Kids”, “The Bed” y “Sad Song”. Los sueños y las pesadillas de Lou Reed, están en este álbum que exhibe una agraciada marca de agua: su incombustible actualidad, radiografía de la soledad de los hombres y las mujeres de hoy, al igual que en 1973. Sin duda, un proyecto que sigue generando reflexión y muchas preguntas. ¿Para seguir hay que realizar un cambio previo radical? Lou Reed necesitaba sacudirse de los ecos en The Velvet, lo que haría después le exigiría una limpieza no del cuerpo, sino de la mente y el corazón. Era el momento de sacar todo rastro previo y para ello debía ser extremo. Así son los clásicos.

https://www.youtube.com/watch?v=ffl_jlKrTOo
«Berlin» de 1973. Fuente: YouTube.


Berlin fue un fracaso ni bien salió, tanto en ventas y en críticas. Muchos creían que, debido a esta mala recepción, Lou Reed no incluía en el set list de sus conciertos las canciones del álbum. Sin embargo, basta hurgar un tanto en la vida del artista para darnos cuenta de que esta producción es quizá la más personal de toda su carrera. El álbum significó para el músico una suerte de exorcismo, la necesaria bisagra para lo que vendría después, no para ahuyentar sus demonios, sino para tenerlos bajo control. Es por eso el desconcierto de sus fans, que esperaban la misma ruta del álbum anterior, el inagotable Transformer de 1972.

Son las nuevas generaciones las que han posicionado este álbum como lo que es: el mejor de Lou Reed. Añadamos también que Lou Reed ya había perdido el “temor escénico” con Berlin, al punto que el director de cine Julian Schnabel dirigió, en 2006, Lou Reed´s Berlin, el cual, está disponible en las plataformas. En tiempos en donde escasea la originalidad musical y abunda el mal gusto, el trabajo de este artista es una luz de honestidad creativa, que seguimos agradeciendo.

(GRO).

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