Octubre tiene su propio color en el Perú. Se reconoce en las calles, en los hábitos de los fieles, en las andas que avanzan entre multitudes y en el humo del incienso que acompaña las procesiones. Pero también se ha instalado en las canchas. Durante estas semanas, el morado deja de ser una alternativa en el vestuario para convertirse en un símbolo que reúne historia, fe y pertenencia. Este año, varios clubes del fútbol peruano volvieron a sumarse a esa costumbre, aunque cada uno lo hizo desde su propia tradición.
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