La memoria no siempre reproduce fielmente el pasado. A veces lo reinventa, lo transforma y lo convierte en imágenes que parecen surgir de los sueños. Ese territorio ambiguo entre lo vivido y lo imaginado es el punto de encuentro de Martha Vargas y Joselito Sabogal en El umbral de los sueños, exposición bipersonal que se presenta en la Galería Índigo, en San Isidro, hasta el 12 de noviembre.
La muestra reúne cerca de 14 obras en las que ambos artistas exploran, desde lenguajes pictóricos distintos, la relación entre la realidad, la fantasía y los recuerdos. El resultado es un diálogo visual poblado de personajes enigmáticos, atmósferas misteriosas y escenas que parecen suspendidas en el tiempo.

Para Martha Vargas, la pintura nace de las huellas que dejan las experiencias. Los lugares, las personas y las imágenes de la infancia reaparecen transformados por el paso de los años. “No pinto lo que recuerdo, sino la huella que ese recuerdo dejó en mí”, explica la artista. Sus siete obras, realizadas en distintos formatos, se mueven entre lo reconocible y lo fantástico, y apelan a la memoria emocional del espectador.
Joselito Sabogal, por su parte, construye un universo habitado por criaturas antropomorfas y personajes que parecen proceder de antiguas leyendas o de una imaginación desbordada. En sus seis óleos sobre tela, el color y la composición contribuyen a crear escenarios donde lo extraño adquiere una naturalidad inquietante.

“Cada personaje tiene personalidad”, señala Sabogal. Sus figuras sugieren historias que nunca terminan de revelarse, dejando al visitante la libertad de imaginar sus propios relatos.
Aunque sus caminos creativos son diferentes, ambos artistas comparten una fascinación por aquello que escapa a la lógica cotidiana. “Nuestros lenguajes son diferentes, pero existe una sensibilidad que los aproxima”, sostiene Vargas.
En El umbral de los sueños, la pintura no busca reproducir el mundo visible, sino abrir una puerta hacia aquello que permanece oculto en la memoria y la imaginación. Un territorio donde los recuerdos adquieren nuevas formas y lo imposible parece perfectamente natural.
La exposición permanecerá abierta hasta el 12 de noviembre en la Galería Índigo (Av. El Bosque 260, San Isidro). Puede visitarse de lunes a sábado, de 10:30 a. m. a 8:30 p. m., y domingos y feriados, de 11 a. m. a 7 p. m. El ingreso es libre.