Hay sueños que nacen donde menos se esperan. El de Gina Yangali comenzó en una casa, entre canciones, libretos y artistas reunidos alrededor de una misma pasión: el teatro musical. Aquel espacio tenía nombre propio: Clubhouse. Lo que empezó como un punto de encuentro para compartir el gusto por las artes escénicas terminó convirtiéndose, con el tiempo, en el origen de un proyecto mucho más grande.
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