El Perú tiene una de sus mayores riquezas frente a sus costas. No está bajo tierra ni en una bóveda: se mueve bajo el agua y mide apenas unos centímetros. La anchoveta sostiene una enorme cadena pesquera y una industria mundial. Pero en 2026 el mar ha cambiado las reglas. El calentamiento modifica su distribución y obliga a una pregunta: ¿cuánto puede pescarse sin comprometer el recurso futuro?
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