El rey Harald V de Noruega falleció a los 89 años, después de 35 años al frente de la Corona. Su muerte marca el cierre de una etapa para la monarquía noruega y da paso a una nueva generación encabezada por su hijo, el ahora rey Haakon VIII.
Harald llegó al trono en 1991 y se convirtió en el primer monarca nacido en Noruega en más de seis siglos, siguiendo el legado de su abuelo, Haakon VII. Durante su reinado alcanzó un importante respaldo popular y se caracterizó por mantener una imagen cercana, abierta y progresista.
Pero antes de convertirse en rey, Harald protagonizó una historia de amor que desafió las tradiciones de la realeza europea. Su relación con Sonja Haraldsen, una mujer de origen plebeyo, enfrentó durante años la oposición de su padre, el rey Olav V.
Harald V desafió a la Corona por amor
Harald conoció a Sonja Haraldsen en 1959, cuando todavía era príncipe heredero. Ella era hija de un comerciante y no pertenecía a la nobleza, por lo que su relación representaba un problema para la familia real.
El rey Olav intentó durante años impedir el romance. Harald incluso fue enviado al extranjero para continuar su formación y recibió propuestas para casarse con distintas princesas europeas. Sin embargo, se mantuvo firme en su decisión de estar con Sonja.
La situación llegó a un punto crítico en 1967, cuando Harald cumplió 30 años. Ante la negativa de su padre a autorizar el matrimonio, el heredero dejó clara su postura: Sonja o nadie.
El conflicto tenía además una dimensión política. Harald era entonces la única persona en la línea de sucesión y, si no contraía matrimonio ni tenía descendencia, el futuro de la monarquía noruega podía quedar comprometido.
Finalmente, Olav cedió y otorgó su consentimiento. El compromiso fue anunciado en marzo de 1968 y la pareja se casó en agosto de ese mismo año.
Harald y Sonja cambiaron las reglas de la realeza
El matrimonio entre Harald y Sonja se convirtió en un precedente para otras casas reales europeas. La unión ayudó a normalizar que los herederos al trono pudieran casarse con personas sin títulos nobiliarios.
Después de ellos llegaron otras parejas reales formadas por herederos y mujeres de origen no aristocrático, como Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, Guillermo Alejandro y Máxima de Países Bajos y Felipe VI y Letizia de España.
Harald y Sonja permanecieron juntos durante 67 años y estuvieron casados durante 58. Con el paso del tiempo, la reina Sonja se convirtió en una de las figuras más reconocidas de la monarquía noruega y ambos construyeron una relación con fuerte respaldo popular.
Un rey cercano y respaldado por los noruegos
Durante sus 35 años de reinado, Harald V consolidó una imagen alejada de la rigidez tradicional de otras monarquías europeas.
En 2016, durante la celebración de sus 25 años en el trono, pronunció un discurso en el que defendió la inclusión y la tolerancia como valores fundamentales de Noruega. El mensaje tuvo tanta repercusión que terminó siendo utilizado incluso como referencia para promocionar al país.
Harald también fue un destacado deportista. Representó a Noruega en tres ediciones de los Juegos Olímpicos y mantuvo durante toda su vida una estrecha relación con el deporte.
Su reinado también estuvo marcado por modificaciones en las reglas de sucesión que permitieron una mayor igualdad entre hombres y mujeres dentro de la línea hereditaria.
Haakon VIII asume la Corona de Noruega
Tras la muerte de Harald V, su hijo Haakon VIII se convirtió en el nuevo rey de Noruega. El monarca regresó al Palacio Real de Oslo para iniciar formalmente la transición y participó en un Consejo de Estado extraordinario junto a su hija, la princesa Ingrid Alexandra.
En su primer acto como soberano, Haakon decidió mantener el nombre que había utilizado como príncipe y adoptó oficialmente el título de Haakon VIII, siguiendo la tradición de su bisabuelo Haakon VII.
También conservó el lema de la familia real: “Todo por Noruega”.
Nacido el 20 de julio de 1973 en Oslo, Haakon es el primer hijo varón de Harald y Sonja. Estudió en la Academia Naval y posteriormente cursó Ciencias Políticas en la Universidad de California, Berkeley, además de realizar un posgrado en la London School of Economics.
Fuera de sus actividades oficiales, el nuevo monarca ha mostrado interés por la música y el surf. Incluso ha contado que, de no haber nacido príncipe, le habría gustado dedicarse profesionalmente a este último deporte.
Ingrid Alexandra se convierte en heredera directa
Con Haakon VIII en el trono, su hija Ingrid Alexandra, de 22 años, pasa a ocupar el primer lugar en la línea de sucesión.
La princesa podría convertirse en la primera mujer en reinar en Noruega desde la época medieval. Su hermano menor, el príncipe Sverre Magnus, queda en el segundo lugar de la línea sucesoria.
Su posición representa el resultado de una evolución dentro de la propia monarquía noruega, que durante las últimas décadas ha ido modificando sus reglas para garantizar una mayor igualdad en la sucesión.
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Los desafíos del nuevo rey Haakon VIII
El nuevo monarca asume la Corona en un momento complejo para la familia real. Haakon tendrá entre sus principales desafíos preservar el respaldo popular que caracterizó el reinado de su padre y fortalecer la imagen de la institución frente a los cuestionamientos que han rodeado a algunos integrantes de la familia.
La situación de su esposa, Mette-Marit, también ha generado preocupación en los últimos tiempos, mientras que su hijo, Marius Borg, enfrenta las consecuencias de una condena judicial.
En este contexto, Haakon VIII inicia una nueva etapa para la monarquía noruega. Su padre deja como legado un reinado de tres décadas, una Corona cercana a la ciudadanía y una historia de amor que contribuyó a transformar las reglas de la realeza europea.
Ahora, el nuevo rey deberá construir su propio legado mientras la princesa Ingrid Alexandra representa el futuro de una monarquía que entra en una nueva generación.