Hay una paradoja que el Perú arrastra desde hace décadas y que este verano puede adquirir otra dimensión: mientras millones de peruanos todavía esperan una conexión de agua potable, Lima debe prepararse para recibir más agua de la que su infraestructura está acostumbrada a manejar. Más de 3,3 millones de personas no cuentan con acceso a agua potable.
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