Hace 50 años, en un taller familiar de Cuenca, Ecuador, comenzaba una historia que con el tiempo trascendería las fronteras. En 1976, Colineal abrió su primera tienda y pocos días después había vendido incluso los muebles que utilizaba como exhibición. Aquella experiencia fue una señal de que detrás de la pequeña empresa familiar existía un proyecto con posibilidades de crecer.
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