Más de 2.600 mujeres emprendedoras participan en Mi Emprendimiento Mujer, proyecto ejecutado por el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) a través del Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes), con una inversión de S/17 millones.
La iniciativa está dirigida principalmente a mujeres integrantes de ollas comunes y comedores populares y busca fortalecer sus actividades productivas mediante capacitación, asistencia técnica, entrega de equipos y materiales, así como acompañamiento para acceder a mercados.
El proyecto se desarrolla actualmente en Apurímac, Ayacucho, Callao, La Libertad, Lima, Madre de Dios, San Martín y Ucayali, con emprendimientos vinculados a distintos sectores productivos.
De la capacitación al negocio
De acuerdo con la información proporcionada por el Midis, el proyecto ya completó las etapas de sensibilización, capacitación técnico-productiva, aprobación de planes de negocio e implementación de los centros de producción.
A partir de este proceso, las participantes recibieron maquinaria, equipos y materiales destinados a fortalecer sus actividades económicas.
El programa comprende 28 líneas productivas, entre ellas gastronomía, crianza de animales menores, artesanía, producción de hortalizas y confecciones.
La propuesta busca que las beneficiarias no solo reciban recursos para iniciar o fortalecer una actividad económica, sino que también desarrollen capacidades para administrar sus negocios y ampliar sus posibilidades de comercialización.
Durante el I Encuentro Mi Emprendimiento Mujer: Balance y Éxitos del Proyecto, realizado por Foncodes, representantes de las organizaciones participantes compartieron sus experiencias y los avances alcanzados desde el inicio de la intervención.
Lima y Callao concentran la mayor inversión
Una parte importante de los recursos está destinada a Lima Metropolitana y el Callao. En estas jurisdicciones, el proyecto se ejecuta mediante ocho núcleos ejecutores y cuenta con una partida de S/12,65 millones.
La intervención alcanza a emprendedoras de Ate, Callao, Carabayllo, Independencia, Lurigancho-Chosica, San Juan de Lurigancho, San Juan de Miraflores, Ventanilla y Villa El Salvador.
La selección de estos sectores responde a la focalización del programa en zonas consideradas vulnerables, donde las actividades económicas desarrolladas por las participantes buscan convertirse en una fuente adicional de ingresos para sus hogares.
El acompañamiento contempla distintas etapas, desde la formación técnica hasta la implementación de los centros productivos y la búsqueda de canales de comercialización.
El desafío ahora es vender
Con las etapas iniciales culminadas, el proyecto se encuentra actualmente concentrado en la consolidación comercial de los emprendimientos.
La siguiente fase busca que las participantes amplíen su acceso a mercados formales mediante su participación en ferias y ruedas de negocios.
Este componente resulta clave para determinar la sostenibilidad de las actividades apoyadas. La entrega de maquinaria o materiales permite mejorar la capacidad productiva, pero la continuidad de los negocios dependerá también de su capacidad para encontrar compradores, generar ingresos y mantener una actividad comercial estable.
Según el balance presentado por Foncodes, al mes de agosto el proyecto registra un avance físico de 88,22% y un avance financiero de 84,02%.
La diferencia entre ambos indicadores refleja que la intervención todavía se encuentra en ejecución y que las actividades de consolidación comercial forman parte de las etapas pendientes.
Una política que busca autonomía económica
Durante el encuentro, la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Maritza Canales, destacó que el proyecto ha permitido a las participantes fortalecer sus ingresos familiares y desarrollar capacidades vinculadas con sus actividades económicas.
“Una política social enfocada, que desarrolla capacidades y que permite a las actoras empoderarse, puede tener mucho éxito”, señaló Canales durante la actividad.
La titular del Midis sostuvo además que el fortalecimiento de las capacidades de las mujeres constituye una herramienta para ampliar sus oportunidades económicas y su participación dentro de sus comunidades.
El programa parte así de una estrategia que combina transferencia de recursos productivos y capacitación. La apuesta no se limita a entregar bienes, sino que busca que las participantes puedan desarrollar actividades económicas con posibilidades de permanencia en el mercado.
Ocho regiones, 28 actividades
La cobertura territorial del proyecto permite observar la diversidad de actividades que desarrollan las beneficiarias. En las ocho regiones incluidas, los emprendimientos abarcan desde la elaboración de alimentos y confecciones hasta la crianza de animales y la producción agrícola.
El modelo aplicado por Foncodes contempla un acompañamiento integral, que comienza con el desarrollo de capacidades y continúa con la implementación de los negocios y su articulación comercial.
El objetivo final es que las actividades productivas puedan generar ingresos de manera sostenida y contribuyan a mejorar la economía de los hogares participantes.
Para el Midis, el proceso representa una experiencia de política social orientada a desarrollar capacidades productivas en mujeres que forman parte de organizaciones sociales de base.
Con un avance físico superior al 88% y más de 2.600 beneficiarias, Mi Emprendimiento Mujer entra ahora en una etapa distinta: pasar de la capacitación y la entrega de equipos a demostrar que los negocios pueden sostenerse, encontrar mercados y generar ingresos en el tiempo.