Una chicharronería ubicada en el cruce de las avenidas Quilca y Omicrón, en la provincia constitucional del Callao, fue atacada a balazos por dos delincuentes que se desplazaban en una motocicleta. De acuerdo con información preliminar de la Policía Nacional del Perú (PNP), el atentado estaría relacionado con un caso de presunta extorsión, luego de que los propietarios recibieran amenazas para entregar S/ 10 mil.
El ataque ocurrió cuando el establecimiento estaba por cerrar sus puertas. Los sujetos dispararon en repetidas ocasiones contra la fachada del local y escaparon antes de la llegada de las autoridades.
Ataque causó daños materiales y sembró el pánico
Según la información policial, al menos ocho impactos de bala quedaron marcados en la fachada del establecimiento. Uno de los proyectiles también alcanzó un televisor ubicado en el interior del negocio.
Aunque el atentado no dejó personas heridas ni víctimas mortales, trabajadores, clientes y vecinos vivieron momentos de tensión durante el ataque armado.
Peritos de la Policía llegaron al lugar para recoger evidencias balísticas e iniciar las diligencias correspondientes.
Propietarios denunciaron amenazas de presuntos extorsionadores
De acuerdo con fuentes policiales, los propietarios del negocio habían recibido mensajes amenazantes a través de WhatsApp. Según relataron de manera reservada, una persona que se identificó como integrante de una organización denominada "Los Mexicanos" exigió el pago de S/ 10 mil a cambio de no atentar contra el establecimiento.
En los mensajes, cuya autenticidad es materia de investigación, los presuntos delincuentes advertían que, de no acceder al pago, el negocio sería nuevamente atacado y los propietarios sufrirían represalias.
La Policía investiga el origen de las amenazas y busca determinar si la organización mencionada está vinculada con el atentado.
Negocio cerró por temor a nuevos ataques
Tras el ataque, los dueños decidieron cerrar temporalmente la chicharronería por temor a nuevos actos de violencia.
La PNP continúa con las investigaciones para identificar a los responsables del atentado, revisar cámaras de seguridad de la zona y establecer si existen antecedentes de amenazas similares contra otros establecimientos comerciales del Callao.
El caso se suma a otros episodios de presunta extorsión registrados en Lima y Callao, donde diversos comerciantes denuncian amenazas y ataques armados atribuidos a organizaciones criminales que buscan obtener pagos ilícitos mediante la intimidación.