Yahir Manosalva:"Todo llega a su tiempo"

El actor y poeta nacido en Cayaltí recuerda el momento en que dejó su tierra para perseguir su sueño artístico en Lima y cómo ese camino lo llevó a formar parte de la serie “Los Principiantes”.

por Paulo Villacorta
Yahir, actor peruano protagonista de Los Principiantes, habla sobre su carrera artística y su llegada a una producción internacional.

Antes de que "Los Principiantes" llegue a las pantallas el próximo año, Yahir Manosalva sigue viviendo uno de los momentos más importantes de su carrera. El actor y poeta, nacido en Cayaltí (Chiclayo), dejó su tierra hace seis años para perseguir el sueño de dedicarse al arte en Lima. Hoy, mientras participa en una ambiciosa producción internacional, recuerda el impulso que lo llevó a dejar todo atrás, la imaginación que marcó su infancia sin televisión y el papel fundamental que tuvo su madre en un camino construido con perseverancia.

Yahir recuerda el salto de fe que dio al dejar Chiclayo para perseguir su sueño artístico en Lima y cómo la confianza de su madre fue clave en su camino hasta “Los Principiantes”.

Dejarlo todo por un sueño nunca es sencillo. ¿Qué recuerdas del momento en el que decidiste venir a Lima para dedicarte al arte?

Fue una decisión impulsiva. Llegar a un lugar donde no conoces a nadie siempre genera incertidumbre, pero la pasión era tan grande que sentí que tenía que hacerlo. Recuerdo que le dije a mi mamá: “Apuesta por mí, te prometo que no te voy a fallar”. Ella tenía miedo porque estaría lejos y no sabía cómo iba a sostenerme, pero confié en que podía salir adelante. Llegué a Lima el 3 de enero de 2020 y, mirando atrás, siento que todo valió la pena. Fue impulsiva claro, pero por sobre todo muy pasional.

¿En qué momento nace tu pasión por el arte, la actuación y la poesía?

Hace poco también me hice esa pregunta. Creo que todo empezó en mi infancia. En mi casa prácticamente no teníamos televisión; funcionaba con una batería que duraba apenas unos días y luego había que esperar una semana para volver a cargarla. Cuando no había televisión, lo único que me quedaba era imaginar.

El actor y poeta habla de sus inicios, la imaginación que marcó su infancia y el proceso que lo llevó a formar parte de una producción internacional.

Con mi hermano inventábamos historias con carritos y muñecos. En nuestra cabeza recorríamos ciudades enteras o creábamos personajes sin darnos cuenta de que, años después, entendería que eso también era hacer teatro. Hoy miro hacia atrás y entiendo que esa necesidad de crear nació justamente de lo que no tenía. La imaginación terminó convirtiéndose en mi mejor herramienta.

¿Cómo reaccionó tu familia cuando decidiste dedicarte al arte?

Mi mamá siempre fue mi principal apoyo. Al comienzo tenía miedo, como cualquier madre que ve partir a su hijo solo a otra ciudad, pero cada pequeño logro hacía que confiara un poco más. Cuando empecé a hacer cortometrajes, luego publicidad, y aparecian nuevas oportunidades, ella siempre me decía que podía llegar mucho más lejos. Su sueño era verme algún día en una serie de televisión y ahora, curiosamente, eso está ocurriendo. La motivación que ella me dio fue fundamental. Muchas veces basta con que alguien te diga "tú puedes" para seguir adelante.

Dejar Chiclayo también te permitió ver de cerca las diferencias entre desarrollar una carrera artística en provincia y hacerlo en Lima. ¿Cómo percibes esa realidad?

Me parece una situación muy triste. No solo pasa con el arte, sino con muchos otros ámbitos. Las oportunidades siguen muy centralizadas en Lima y eso hace que muchísimo talento en las regiones no pueda desarrollarse. Siempre digo que, si las provincias no existieran, muchas de las cosas que consumimos tampoco existirían.

Lo mismo ocurre con los artistas. Hay muchísimo talento fuera de Lima, pero muchas veces no encuentra los espacios para crecer. Por eso uno de mis objetivos es regresar a las regiones con una cámara, micrófonos y un equipo pequeño para grabar historias con personas que nunca han actuado. Me interesa mucho esa mirada cercana al neorrealismo, donde la gente interpreta historias inspiradas en su propia realidad. Quiero demostrar que también se puede hacer cultura lejos de la capital.

Además de la actuación, tu cultivas otra faceta artística: la poesía. ¿Cómo cambia tu proceso creativo cuando escribes poesía en lugar de actuar?

Escribo desde el dolor. Cuando estoy feliz prefiero salir, caminar o compartir con alguien. Pero cuando algo me duele, las palabras aparecen solas. Creo que cuando escribes desde un sentimiento verdadero, quien lo lee también puede sentirlo. La poesía, al menos en mi caso, es un proceso muy rápido. Empiezo con una idea y las estrofas van apareciendo casi de inmediato.

En cambio, el teatro y el cine requieren meses de preparación. Puedes ensayar durante tres meses para una obra o pasar semanas preparando un personaje antes de rodar. Son procesos completamente distintos. Además, en Lima existen espacios donde uno puede compartir esos textos. Mi primer recital fue en "La Poesía Salva" y desde entonces descubrí que leer un poema frente al público también es una forma de desnudarse emocionalmente.

¿Te gustaría publicar un poemario?

Sí. Me encantaría tener uno. No necesariamente para venderlo, sino para compartirlo con quienes quieran leerlo. Mi verdadera pasión sigue siendo la actuación, pero la poesía también forma parte de quién soy.

En paralelo a tu carrera como actor, también he visto que has encontrado en los formatos verticales una forma de narrar cortometrajes para redes sociales, los cuales han tenido bastante alcance. ¿Cómo nació la idea de apostar por ese formato?

Creo que hay que entender hacia dónde va el público. Hoy TikTok e Instagram son plataformas enormes y sería absurdo ignorarlas solo por preferir el formato tradicional. La idea siempre ha sido contar historias que existen, pero que muchas veces pasan desapercibidas. Uno de mis primeros cortometrajes nació al ver a una madre y su hija trabajando como payasitas en un bus. Mientras todos seguían su camino, yo pensé que esa historia merecía ser contada. Al final, adapté esa idea y la convertí en un cortometraje sobre dos hermanos que cuentan monedas porque les faltan cuarenta céntimos para comprar algo. Me interesa mostrar esas pequeñas historias que vemos a diario, pero que pocas veces observamos con atención.

Y siempre destaco al equipo que participa porque el arte nunca se hace solo. Puede haber un actor frente a cámara, pero detrás hay personas que escriben, dirigen, editan, iluminan, hacen el storyboard y organizan toda la producción. Cada proyecto es el resultado de un trabajo colectivo.

Estás viviendo uno de los momentos más importantes de tu carrera gracias a Los Principiantes. ¿Cómo fue todo el proceso para conseguir ese personaje?

Fue un proceso muy largo y emocional. Todo comenzó cuando Manuel Alba me escribió para invitarme al casting. Hice la primera prueba y salí contento; aunque me dijeron que la respuesta podía demorar, decidí soltar el guion y seguir con mi vida para no obsesionarme. Dos meses después me llamaron para un callback porque a los productores les había gustado mi audición. Para mí ya era una gran victoria, porque nunca había llegado tan lejos en un casting. Durante esos días me preparé mucho y, mientras corría por el malecón, repetía las escenas hasta que en un momento miré al mar y pensé: “Este personaje tiene que ser para mí”. Hoy me da risa recordarlo, pero en ese instante realmente lo sentía.

Después del callback salí pensando que lo había hecho mal y llamé llorando a mi mamá porque creí que había perdido la oportunidad de mi vida. Esa misma noche, una chica en un recital de poesía me animó a escribir al director del casting. Aunque dudé por la hora, envié el mensaje y recibí una respuesta que me devolvió la esperanza. Meses después llegó la prueba de química con Matías Spitzer y finalmente recibí la noticia que esperaba: el personaje era mío. Lo primero que hice fue llamar a mi mamá, quien lloró porque conocía ese sueño desde que era niño.

Una serie sobre un grupo de amigos necesita que esa conexión también exista fuera de cámaras. ¿Cómo lograron construirla?

Desde el principio el equipo entendió que eso era importante. Antes de empezar el rodaje nos reuníamos constantemente para conversar, salir, conocernos y generar confianza. Al inicio todos éramos bastante reservados, pero poco a poco comenzaron las bromas, las conversaciones y terminamos formando un grupo muy unido. Eso ayuda muchísimo cuando llega el momento de grabar porque la amistad que se ve en pantalla también existe detrás de cámaras. Todavía siento una gran responsabilidad porque quiero hacer un buen trabajo, pero tener un equipo tan unido hace que todo sea mucho más fácil.

Además del elenco principal, Los Principiantes reúne a actores con una amplia trayectoria internacional. ¿Cómo ha sido trabajar junto a actores de tanta experiencia?

Ha sido increíble. Compartimos escenas con Ana María Orozco, Oscar Torre, Christian Tappan y muchos otros actores que tienen una trayectoria enorme. Lo más bonito es descubrir que, más allá de todo lo que han conseguido, siguen siendo personas muy cercanas. Todos tienen inseguridades, siguen aprendiendo y siempre están dispuestos a ayudarte. Eso también me dio mucha tranquilidad porque entendí que nadie deja de aprender en esta profesión.

Cuando llegue el estreno, será la primera vez que te veas en una producción de esta magnitud. ¿Qué esperas de ese momento?

Va a ser muy emocionante. Tengo muchas ganas de verme en pantalla, pero también siento un poco de miedo. Siempre existe esa duda de si todo el esfuerzo realmente se va a reflejar en el resultado final. Confío mucho en Daniel Vega y en todo el equipo porque nos han guiado durante todo el proceso. También confío en mis compañeros porque todos están haciendo un trabajo increíble. Una serie nunca depende de una sola persona. Funciona gracias al trabajo de absolutamente todo el equipo.

Si hoy pudieras volver a encontrarte con el Yahir que recién llegaba a Lima, ¿qué le dirías?

Le diría que no se preocupe tanto. Que todo llega a su tiempo y que siga confiando en el camino que eligió. También le recordaría que, aunque muchas veces sienta que le faltan cosas, nunca le van a faltar el apoyo de su mamá, de su hermano, de sus abuelos y de Dios. Le diría que disfrute más el proceso, que deje de angustiarse por la falta de trabajo y que siga perseverando, porque con esfuerzo las oportunidades terminan llegando.

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