La escritora y antropóloga cusqueña Karina Pacheco vuelve a poner en circulación una de sus novelas más celebradas. La tercera edición de 'El bosque de tu nombre', publicada por Alfaguara, se presenta este 23 de junio en el auditorio de la Librería Sur, en Lima, acompañada por el crítico literario Alonso Rabí y la editora Ana María Vidal.
Publicada originalmente en 2013, la novela explora las heridas abiertas que dejó el conflicto armado en Guatemala a través de una historia familiar marcada por silencios, exilios y secretos. Aunque esta nueva edición conserva prácticamente intacto el texto original, incorpora un prólogo inédito en el que la autora relata el origen de la obra y el extenso proceso de investigación que la hizo posible.
EL ORIGEN DE LA NOVELA
“Para mí fue importante contar cómo se originó esta novela y cuál fue el proceso de investigación, bien profundo, que exigió una historia ambientada en Guatemala”, explica Pacheco. La escritora dedicó varios años a estudiar la historia guatemalteca desde el golpe de Estado de 1954 hasta los primeros años del siglo XXI.
La semilla de la novela nació en la década de 1990, cuando conoció en España a exiliados guatemaltecos que le hablaron de la violencia que había devastado su país durante cuatro décadas. “Eran cosas que me dejaron con los pelos de punta”, señala Pacheco y agrega: “Todo lo que me contaban sobrepasaba lo que yo conocía de otros países de América Latina”.
En esta investigación Pacheco encontró además profundas resonancias con la historia peruana. “Muchas cosas de lo ocurrido en Guatemala me resuenan respecto a lo que ha ocurrido en Perú”, señala. La autora recuerda que tanto en Guatemala como en Perú las principales víctimas de la violencia fueron poblaciones indígenas, una coincidencia que atraviesa la novela y que invita a reflexionar sobre el racismo estructural en la región.
Uno de los temas centrales de El bosque de tu nombre es el peso de los secretos familiares. Para Pacheco, estos silencios nunca son únicamente privados. “Siempre son expresión de algo mayor: una sociedad, un gobierno o una estructura que obliga a las personas a callar por miedo o por vergüenza”, afirma.
La autora sostiene que la novela plantea una búsqueda de verdad que trasciende a sus personajes. “La verdad nunca se puede esconder por mucho tiempo y admitir los errores y los horrores termina siendo una experiencia de sanación”, resume.
En tiempos de polarización y desinformación, Pacheco reivindica el papel de la literatura como un espacio para la empatía y la reflexión. “Cuando te metes en un libro empiezas a vivir otras vidas, otras perspectivas, otras historias. Eso ya en sí mismo es maravilloso”, afirma. Y añade que las novelas pueden dejar “un reguero de preguntas” que ayuden a comprender mejor el pasado y el presente.
La reedición de El bosque de tu nombre confirma la vigencia de una obra que, más de una década después de su publicación original, sigue dialogando con las heridas y desafíos de América Latina. Como señala la propia autora, la memoria no consiste únicamente en recordar, sino en aprender: “La memoria sirve para poder estar bien nutridos como democracia, como país y como colectivo”.
CONOCE A KARINA PACHECO
Karina Pacheco es doctora en antropología y ha publicado siete novelas. 'La voluntad del molle' (2006), 'No olvides nuestros nombres' (2009), 'La sangre, el polvo y la nieve (2010), 'Cabeza y orquideas' (2012), 'Las orillas del aire' (2017), y 'El año del viento' (2021), que ganó el Premio Nacional de Literatura.
Además de estas novelas, la escritora cusqueña ha publicado los siguientes libros de cuentos 'Alma alga' (2010), 'El sendero de los rayos' (2013) y 'Lluvia' (2018).
las caminatas son parte de la vida cotidiana de Karina Pachecho. Ella vive en Cusco rodeada de paisajes andinos y aprovecha cualquier oportunidad para salir a caminar por los alrededores de la ciudad, especialmente por las zonas altas de Sacsayhuamán. Más que una actividad física, las caminatas representan para ella una forma de ampliar la mirada y desconectarse del ritmo cotidiano. “Te hace ver las cosas con mayor horizonte”, señala.
Contemplar montañas y espacios abiertos le permite alejarse del teléfono y las preocupaciones diarias para sumergirse en la naturaleza, una experiencia que, reconoce, termina siendo una fuente indirecta de inspiración para su escritura. No es casual que gran parte de su obra esté atravesada por paisajes, elementos naturales y escenarios donde la geografía dialoga con la memoria y la condición humana.