En un contexto marcado por cuestionamientos y denuncias sin sustento, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) salió a reafirmar la transparencia de su sistema de cómputo de resultados de las Elecciones Generales 2026. El organismo aseguró que el procesamiento de actas responde a procedimientos técnicos auditables y verificables en cada etapa.
“El sistema de cómputo de resultados no altera la información contenida en las actas electorales”, subrayó la ONPE, al tiempo que precisó que su función es “digitalizar, procesar y consolidar” los datos que provienen de los documentos físicos, los cuales siguen siendo el sustento legal del escrutinio.
El organismo también enfatizó que el proceso es completamente fiscalizable. “Los resultados pueden ser verificados por las organizaciones políticas, personeros y observadores electorales”, indicó, reforzando la idea de que el control no es exclusivo de la autoridad electoral, sino compartido con los actores del proceso.
Respecto a la difusión progresiva de resultados, la ONPE explicó que “el cómputo se realiza conforme van llegando las actas electorales”, lo que puede generar demoras, especialmente en zonas alejadas. Según el comunicado, este ritmo responde a la necesidad de “garantizar la integridad y correcta transmisión de la información”.
El pronunciamiento llega en un clima de alta tensión política, con acusaciones de fraude que no han sido respaldadas por pruebas concluyentes. En ese escenario, la ONPE busca reposicionar el debate en el terreno técnico: un sistema que —según insiste— “es seguro, confiable y sujeto a auditorías permanentes”.
No es la primera vez que el organismo se ve obligado a defender su labor. En estas elecciones, marcadas por la polarización, la transparencia del conteo vuelve a ser el principal campo de disputa.