El ballet más célebre del repertorio universal se dispone a recorrer el país. Tras agotar localidades en su temporada limeña, el Russian Classical Ballet anuncia una gira inédita que llevará El Lago de los Cisnes a Huancayo, Lima, Arequipa, Tacna, Cusco, Nuevo Chimbote, Trujillo y Chiclayo entre abril y mayo.
Se trata de un hito en la agenda cultural peruana: nunca antes una compañía internacional de este nivel había emprendido un recorrido tan amplio por el interior del país. La iniciativa busca acercar el ballet clásico a públicos que, fuera de la capital, rara vez tienen acceso a este tipo de montajes.
Con música de Piotr Ilich Tchaikovsky, la obra —estrenada en 1877— sigue siendo uno de los pilares de la danza académica. La historia de Odette, convertida en cisne por un hechizo, y del príncipe Sigfrido, que intenta liberarla, mantiene su vigencia gracias a una partitura memorable y a una coreografía que exige tanto virtuosismo técnico como sensibilidad interpretativa.

La producción que llegará a las distintas ciudades apuesta por una lectura fiel a la tradición rusa, con énfasis en la precisión del cuerpo de baile, la elegancia de las líneas y la intensidad dramática de sus pas de deux más emblemáticos.
Encabezan el elenco el bailarín Artemiy Pyzhov, premier del Teatro Nacional de Eslovaquia, y la bailarina Liudmila Khitrova, solista principal del Teatro Bolshói Nacional de Bielorrusia y Artista Emérita. Ambos ya habían sido ovacionados por el público limeño en su temporada de 2025 y ahora regresan para reencontrarse con audiencias de todo el país.
Más allá del entusiasmo que ha despertado en Lima —donde las funciones en el Gran Teatro Nacional están próximas a agotarse—, la gira representa un esfuerzo sostenido de la productora Prodartes por descentralizar la oferta cultural. En un país donde la cartelera suele concentrarse en la capital, iniciativas como esta abren la posibilidad de democratizar el acceso a las grandes obras del repertorio clásico.
Así, El Lago de los Cisnes no solo reafirma su lugar como joya del ballet mundial, sino que extiende sus alas hacia nuevos públicos, en una travesía que busca convertir la experiencia escénica en un patrimonio compartido.
