En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, la inclusión laboral de personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) sigue siendo un desafío pendiente. En el Perú, más del 60% de personas con discapacidad no participa en el mercado laboral, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, una brecha que se profundiza en el caso del autismo, donde a nivel global el desempleo puede alcanzar hasta el 80%.
En ese contexto, iniciativas privadas buscan acortar distancias. Arcos Dorados, operador de McDonald’s en la región, ha desarrollado en el país la plataforma “McDonald’s Vio en Mí”, orientada a la contratación de talento neurodiverso y a la generación de espacios laborales inclusivos.
El programa promueve la inserción de jóvenes con TEA en entornos formales, donde puedan desarrollar habilidades, fortalecer su autonomía y proyectar una línea de crecimiento. Uno de los casos es el de Fernando Patricio Marruffo Torres, quien ingresó en 2022 a su primer empleo formal y hoy se desempeña como entrenador, tras un proceso de adaptación y aprendizaje dentro de la empresa.
Para asegurar la sostenibilidad de estas experiencias, la compañía trabaja en alianza con el Centro Ann Sullivan del Perú y con las Oficinas Municipales de Atención a la Persona con Discapacidad (OMAPED), que brindan acompañamiento técnico, capacitación y soporte tanto a los colaboradores como a los equipos de trabajo.
El esfuerzo ha sido reconocido por organizaciones como Global Autism Project y la plataforma Incluyeme.com, además de distinciones municipales por su impacto en la generación de oportunidades para la comunidad neurodivergente.
Más allá de estos avances, la fecha invita a mirar una realidad persistente: el acceso al empleo digno para personas con autismo continúa siendo limitado. La inclusión, más que una consigna, sigue siendo una tarea urgente que requiere del compromiso conjunto del Estado, el sector privado y la sociedad.