El Perú despide a uno de sus ciudadanos más emblemáticos. Marcelino Abad Tolentino, conocido como ‘Mashico’, falleció a los 125 años en la región Huánuco, a pocos días de cumplir 126. Su historia, marcada por la resiliencia y la longevidad, lo convirtió en el usuario más longevo del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis).
El deceso ocurrió el 30 de marzo de 2026 en la localidad de Huácar, provincia de Ambo, donde residía en una casa hogar junto a otros beneficiarios del programa social. Según información oficial, su muerte se produjo por causas asociadas a su avanzada edad, tras haber presentado días antes dificultades respiratorias relacionadas con los cambios de clima.
La noticia generó una inmediata reacción de las autoridades. La ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Lily Vásquez Dávila, expresó sus condolencias y destacó la vida de ‘Mashico’ como un ejemplo de fortaleza y dignidad. “Su legado nos recuerda el valor de nuestros adultos mayores”, señaló.
Fallecimiento de Mashico enluta al programa Pensión 65
Desde el Midis y el programa Pensión 65 se dispuso el despliegue de un equipo para brindar acompañamiento a las personas cercanas al adulto mayor, así como para ofrecer soporte emocional en la comunidad que lo acogió en sus últimos años.
La partida de ‘Mashico’ no solo representa una pérdida para su entorno inmediato, sino también para el país, donde su historia había cobrado notoriedad como símbolo de longevidad y superación.
El adulto mayor había logrado establecer vínculos afectivos con otros usuarios del programa, convirtiéndose en una figura respetada dentro de la casa hogar donde residía.
Historia de resiliencia y longevidad en Perú
La vida de Marcelino Abad trascendió fronteras al ser reconocida como un caso excepcional de longevidad. Nacido en el año 1900, enfrentó desde muy joven la pérdida de sus padres y vivió largos periodos en condiciones de soledad.
A pesar de las adversidades, logró mantenerse activo durante gran parte de su vida, desarrollando hábitos que él mismo atribuía a su buena salud. Entre ellos, destacaba una alimentación natural basada en productos cultivados por él mismo, como frutas y verduras.
Su historia se convirtió en un referente no solo en el Perú, sino también a nivel internacional, donde fue citado como un ejemplo de vida prolongada en condiciones rurales.
Inclusión social y apoyo del Estado
El encuentro de ‘Mashico’ con el Estado peruano ocurrió recién en 2019, cuando fue ubicado por el programa Pensión 65 en una zona alejada de Huánuco. En ese momento, no contaba con documento de identidad ni acceso a servicios básicos.
A partir de entonces, se inició un proceso de inclusión social que involucró al Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) y autoridades locales, permitiendo su identificación y acceso a derechos fundamentales.
Desde su incorporación al programa, recibió acompañamiento permanente por parte del equipo territorial, lo que mejoró significativamente su calidad de vida en sus últimos años.
Un referente para la vejez con dignidad
Para quienes lo conocieron, ‘Mashico’ fue mucho más que un beneficiario de un programa social. Su historia inspiró a trabajadores del Midis y a su comunidad, que lo consideraban un ejemplo de fortaleza, humanidad y sabiduría.
El promotor Misael Ayra, quien lo acompañó de cerca, destacó su carácter y su capacidad de transmitir enseñanzas a través de su experiencia de vida.
En ese sentido, su historia refuerza la importancia de políticas públicas orientadas a garantizar una vejez digna, con acceso a servicios y acompañamiento adecuado.
Legado de Mashico y mensaje para el país
El fallecimiento de ‘Mashico’ en Perú deja una huella profunda en la memoria colectiva. Su vida representa una lección sobre la importancia de la resiliencia, la esperanza y el respeto hacia los adultos mayores.
Desde el Midis se destacó que su legado debe servir como impulso para continuar fortaleciendo las políticas de atención a este sector de la población, especialmente en zonas rurales donde las brechas aún son significativas.
Hoy, el país despide a uno de sus ciudadanos más longevos, cuya historia seguirá siendo recordada como un símbolo de dignidad y perseverancia. Su memoria, aseguran las autoridades, permanecerá como inspiración para construir una sociedad más inclusiva y solidaria.