MADRID, 27 Mar. (EUROPA PRESS) –
El Senado de Estados Unidos ha aprobado a primera hora de este viernes un acuerdo preliminar para restaurar la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) que deja fuera de la partida presupuestaria a las cuestionadas fuerzas antimigración del país, empezando por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), a la espera de que la cámara baja se pronuncie in extremis ante uno de los parones más largos de una agencia del Gobierno en toda la historia del país.
La aprobación en la cámara alta del país ocurre después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declarara su intención de resolver personalmente uno de los impactos más públicos de esta parálisis: la ausencia de personal de seguridad aeroportuaria (empleados de la Agencia de Seguridad del Transporte, también dependiente del DHS) en los aeropuertos del país y las consiguientes colas de viajeros. Además, y según fuentes del portal de noticias Politico, empleados de esta agencia estaban ultimando una huelga nacional inminente, como protesta.
Esta presión ha provocado que el Senado estadounidense se reuniera de emergencia para desatascar una votación que ha terminado finalmente a las 02.30 de esta madrugada y que pasa la pelota a la Cámara de Representantes para que inicie, como muy pronto a partir de esta noche, una deliberación de resultado incierto y a menos de 24 horas de que el bloqueo del DHS bata el récord de duración histórico para una agencia del país.
El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, ha reconocido que el resultado de la votación ha sido «desafortunado» y ha terminado reconociendo una capitulación ante lo que lamentó como una falta de voluntad de acercamiento por parte de la oposición del partido Demócrata. «Querían reformas y hemos intentado trabajar con ellos para conseguirlo. El caso que es que hay batallas que hay que dejar para otro día», ha considerado.
El líder de la minoría demócrata en el Senado y jefe ‘de facto’ del partido, Chuck Schumer, ha celebrado por su parte que «a esos forajidos del ICE se les ha acabado el cheque en blanco» del que disfrutaban desde julio de 2025, cuando la aprobación de la Ley de la Hermosa y Enorme Medida Legislativa de Donald Trump acabó concediendo a la agencia un prespuesto adicional de unos 70.000 millones de euros para operaciones de detención y deportación que se han saldado con numerosas denuncias de organizaciones civiles contra sus agentes por exceso de fuerza, maltrato y abusos en centros de detención, y por la muerte a tiros de dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis.
Schumer ha celebrado una victoria provisional de su partido contra la «milicia letal de Donald Trump, que no recibirá más fondos a no ser que emprenda un serio programa de reformas». Sin embargo, el resultado dista de sus objetivos iniciales, porque el ICE seguirá disfrutando de su enorme presupuesto actual, la votación en el Senado en modo alguno aborda sus normas de comportamiento, y queda por ver el resultado final de la votación en la Cámara de Representantes, donde los republicanos también son mayoría.