Más de quince años después de su inauguración, el Metropolitano de Lima enfrenta una situación crítica. Con vehículos que ya superaron el millón de kilómetros recorridos y han agotado su vida útil, la calidad del servicio para 500,000 pasajeros diarios sigue deteriorándose. Aunque la Autoridad de Transporte Urbano de Lima y Callao (ATU) planeaba incorporar 60 nuevos buses y modernizar 42 estaciones, el proyecto está condicionado a un millonario crédito del Banco Mundial que no llegará en el corto plazo.
Obstáculos financieros y contractuales
El desembolso de los US$ 200 millones solicitados se completaría recién entre finales de 2026 y principios de 2027, invalidando la promesa inicial de renovación gradual para mediados de 2025. Según el exdirector de la ATU, Omar Revolledo, el retraso se debe a la estructura de los contratos de concesión: las cuatro empresas operadoras deben acordar la compra simultánea de la misma cantidad de buses para no alterar la distribución de ingresos. Si no hay consenso técnico y financiero entre ellas, la flota no puede actualizarse.
A esto se suma un historial crediticio deficiente del sistema debido a una deuda pendiente con el Estado peruano, lo que obliga a la ATU a recurrir exclusivamente a la banca internacional. Mientras tanto, el Banco Mundial ha donado US$ 500,000 para acelerar el perfil técnico y el diagnóstico del sistema, pero los procesos contractuales de fondo siguen en espera.
Deficiencias en el servicio y el factor verano
La urgencia del cambio es evidente para los usuarios, quienes sufren las altas temperaturas dentro de las unidades actuales, las cuales no están diseñadas para contar con sistemas de refrigeración. Además, el diseño del sistema segregado genera cuellos de botella ante cualquier fallo mecánico de las unidades antiguas, que cada vez son más frecuentes debido al desgaste.
Pese a que la empresa Lima Bus ha intentado introducir unidades modernas con aire acondicionado a través de la carrocera MODASA, el proceso general de retiro de buses viejos y chatarreo tardaría al menos seis meses adicionales una vez que se concrete el dinero del préstamo.
¿Cómo serían los nuevos buses prometidos?
De acuerdo con las especificaciones técnicas presentadas previamente, las nuevas unidades tendrían las siguientes características: Longitud de 18.5 metros con capacidad para 164 pasajeros (47 sentados y 117 de pie). Sistema de aire acondicionado integrado y purificadores de aire para eliminar microbios. Tres cámaras de seguridad y 18 puertos de carga USB para los usuarios. Ocho asientos preferenciales equipados con cinturones de seguridad.
Por el momento, la ATU asegura haber cumplido con los requisitos técnicos del Banco Mundial, pero el inicio real de las obras y la llegada de la flota sigue envuelta en proyecciones sin una fecha definida de ejecución inmediata.