El desborde del río San Quiruato mantiene en emergencia al distrito de San Francisco de Ayna, en la región Ayacucho, donde la crecida del caudal ha provocado severos daños en viviendas, infraestructura pública y vehículos. El incremento repentino del nivel del río convirtió un pequeño cauce canalizado en un torrente que arrasó con diversas estructuras a su paso.
De acuerdo con reportes difundidos por Canal N, el agua ingresó con fuerza a zonas habitadas del distrito, cubriendo los primeros niveles de numerosas viviendas con lodo, piedras y escombros. La emergencia se prolonga por al menos tres días, generando preocupación entre los pobladores que intentan proteger sus pertenencias mientras las autoridades evalúan los daños.
Un fallecido y decenas de viviendas en peligro
El desastre natural ha dejado hasta el momento una persona fallecida, cuyo rescate aún se encuentra en proceso de coordinación por parte de las autoridades locales. Además, varias propiedades han quedado completamente destruidas por la fuerza de la corriente.
Según los reportes preliminares, alrededor de 150 viviendas se encuentran en riesgo inminente de colapsar debido a que sus estructuras han sido debilitadas por la erosión provocada por el agua. Las bases de varias casas fueron carcomidas por la corriente, lo que ha generado grietas y hundimientos en las construcciones.
Los residentes afectados se han visto obligados a permanecer en los segundos pisos de sus viviendas, desde donde intentan rescatar algunas pertenencias mientras el agua continúa fluyendo por las calles cercanas al río.
Colapso de servicios básicos en la zona
El desborde del río San Quiruato también provocó la interrupción total de los servicios básicos en la zona afectada. Actualmente, los pobladores del distrito permanecen sin agua potable, energía eléctrica ni sistema de desagüe, lo que agrava la situación humanitaria.
La falta de estos servicios ha generado serias dificultades para las familias que permanecen en sus viviendas o que intentan limpiar los espacios inundados. En varias calles, el agua mezclada con lodo y piedras continúa desplazándose, complicando las labores de recuperación.
Las autoridades locales han señalado que se requiere maquinaria pesada y apoyo logístico para retirar el material acumulado y restablecer gradualmente las condiciones de seguridad en el distrito.
Daños en colegio y proyectos municipales
Entre las infraestructuras afectadas se encuentra la Institución Educativa N.° 39017, un centro de educación primaria ubicado en el distrito. El ingreso violento del agua destruyó parte de sus instalaciones, dejando ambientes inhabitables.
Según se informó, la crecida del río arrasó con el campamento y el almacén de materiales destinados a un proyecto de mejora gestionado por la municipalidad distrital. Este hecho representa un fuerte impacto económico para la comunidad, ya que los recursos destinados a la obra eran limitados.
Además, el agua rompió puertas metálicas y ventanales del plantel, mientras que el mobiliario escolar y los materiales educativos quedaron enterrados bajo escombros, troncos y sedimentos arrastrados por la corriente.
Más de 20 vehículos arrastrados por la corriente
El desastre también dejó importantes pérdidas en el parque automotor del distrito. Testigos informaron que la crecida del río arrastró más de 20 vehículos, entre ellos camionetas, autos particulares y mototaxis.
Las unidades fueron desplazadas por la fuerza del agua aproximadamente una cuadra y media hasta terminar en el río Apurímac, donde varios propietarios continúan realizando labores de búsqueda para intentar recuperar sus herramientas de trabajo.
Si bien algunos conductores lograron retirar sus vehículos a tiempo, la mayoría de las unidades que se encontraban estacionadas cerca del cauce fueron arrastradas por el torrente.
Pobladores piden reencauzar el río
Ante la magnitud de los daños, los pobladores y autoridades locales han solicitado acciones urgentes para reencauzar el río San Quiruato y evitar que el agua continúe debilitando las estructuras que aún permanecen en pie.
La falta de maquinaria pesada y las persistentes lluvias complican las labores de limpieza y recuperación en esta zona del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem).
Mientras tanto, los habitantes del distrito permanecen en alerta ante la posibilidad de nuevas crecidas del río, que podrían agravar la emergencia y generar más pérdidas materiales en esta parte de la región Ayacucho.