El cantautor colombiano Juanes presentó JuanesTeban como un disco que condensa distintas capas de su identidad. En la conferencia de prensa por el lanzamiento, definió el álbum como “una dualidad entre la vida, la muerte, la luz, la oscuridad”, además de “un kaleidoscopio de todos mis sentimientos”. Esa idea atraviesa el concepto visual, el repertorio y también el título, que juega con su nombre real para subrayar el cruce entre el personaje público y la persona detrás de él.
Al ser consultado por este medio sobre su diversidad en géneros musicales y su actualidad artística, afirmó que “Todo tiene que ver con el presente y con cómo hoy me veo como persona y como músico”, dijo. Luego añadió una imagen sencilla para explicar esa sensación de libertad: “Acá en Colombia era muy común, por ejemplo, en Medellín en mi época, que la profesora nos decía: ‘ahora la clase es de dibujo libre, dibuja lo que quieras’. Era como que todo el mundo gritaba de emoción porque no había límites. Así en este momento me siento”.
“Para mí es el mejor momento de mi carrera y de mi persona”, afirmó. “En este momento tengo una claridad y una calma y unas ganas de hacer música y una creatividad que conecta mucho con quizá la época más inicial de mi carrera”. Lo interesante no fue solo el tono de balance, sino la manera en que vinculó esa plenitud con una recuperación del impulso original, como si la experiencia no lo hubiera alejado del comienzo, sino devuelto a él desde otro lugar.
Según explicó, el álbum reúne 16 canciones producidas junto a Nico Cotton y grabadas con músicos de su banda en Miami. En lo sonoro hay cumbia, rock, momentos más íntimos y otros más festivos. En lo temático aparecen el propósito, la pérdida, la búsqueda interior, el exceso de tecnología, el deseo y el encuentro humano. “También hablo de la parte humana, del sentido de la necesidad de mirarnos a los ojos, de encontrarnos en el abrazo, de no vivir tan absorbidos por el algoritmo y por el individualismo de las tecnologías”, comentó.
Más que hablar de etapas cerradas, Juanes describió su carrera como una convivencia de elementos que nunca se han ido del todo. “No quiero renunciar a ninguno de ellos sino que quiero que todos sean parte de lo que yo soy”, señaló en otro momento, al referirse a la presencia del rock, la cumbia y ciertos ritmos andinos dentro del disco. El título, entonces, no funciona como adorno conceptual, sino como declaración de identidad. “Por eso se llama Juan Esteban, porque es parte de lo que realmente soy”.
Dentro del álbum hay colaboraciones con Vivir Quintana, Rawayana, Bomba Estéreo, Mon Laferte y Conociendo Rusia. También hay una carga emocional fuerte en canciones como Madre, escrita a partir de la enfermedad y muerte de su mamá. Pero incluso ahí evitó quedarse en la solemnidad. “Lo hago desde un lado muy de agradecimiento y de celebración”, dijo sobre ese tema. Esa misma lógica parece ordenar todo el álbum: no borrar la sombra, pero tampoco quedarse atrapado en ella.
En la conferencia, Juanes también habló del lugar que ocupa hoy la música hecha con tiempo, con músicos y con una idea de disco todavía entendida como obra. En medio de una industria marcada por los fragmentos virales y la presión de las redes, dejó claro que no compone pensando en un coro para TikTok. “Yo la verdad no soy capaz de pensar en la música de esa manera”, admitió. Y más adelante reforzó esa idea al hablar del trabajo manual en estudio: “Siento que la importancia de tocar y de grabar un instrumento ejecutado por una persona es algo tan hermoso”. En esa defensa de lo humano hay también una postura frente al presente.