El Perú atraviesa un escenario de alta vulnerabilidad energética. A la emergencia decretada por el racionamiento de gas natural, tras el incidente en el ducto de Camisea, se suma ahora un choque externo: el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente que ha disparado los precios internacionales del petróleo.
Esta coyuntura ha llevado al barril de crudo a registrar sus valores más altos en los últimos cuatro años. Especialistas como Pedro Gamio y Erik García advierten que, al ser el Perú un importador neto de hidrocarburos, la volatilidad en el Estrecho de Ormuz —punto estratégico para el suministro mundial— se traslada inevitablemente a la estructura de costos local, afectando directamente la cadena de bienes y servicios.
El impacto en el mercado local
Petroperú ya ha iniciado el ajuste de sus precios mayoristas. El diésel B5 UV reportó un incremento del 4.84%, mientras que los gasoholes regular y premium registraron alzas de hasta 3.15%. En regiones como el norte del país, el GLP ha sufrido un impacto aún más marcado, con un aumento del 11.05% desde fines de febrero.
La situación para el sector transporte es crítica. Conductores de taxis y vehículos de carga que dependen del GNV se han visto obligados a migrar al uso de gasoholes, cuyos precios minoristas han llegado a rozar los S/ 20 por galón en algunas zonas de Lima. Las proyecciones de la Asociación Automotriz del Perú sugieren que el gasto mensual de un taxista promedio podría triplicarse, superando los S/ 1,900 adicionales al pasar del gas natural a alternativas más costosas.
Generación eléctrica y tarifas
El racionamiento de gas natural ha obligado al sistema eléctrico a depender en mayor medida de centrales térmicas operadas con diésel, cuyo costo de generación se ha disparado. Según datos del Comité de Operación Económica del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (COES), el costo marginal de producción saltó de 30 a más de 200 dólares por megavatio hora.
Pese a este incremento operativo, desde Osinergmin se ha garantizado que las tarifas eléctricas para los usuarios regulados —hogares y pequeños negocios— no sufrirán variaciones durante el mes de marzo. No obstante, el impacto recaerá sobre los grandes consumidores industriales del mercado libre, quienes ya enfrentan costos energéticos elevados.
Fragilidad financiera y perspectivas
El escenario es complejo, pues se añade la delicada situación financiera de Petroperú, que cuenta con una flexibilidad operativa reducida tras haberse liberado de la obligación de mantener inventarios de 15 días. La duración del conflicto internacional y la celeridad en la reparación del ducto de Camisea determinarán si este incremento de precios será transitorio o si, por el contrario, derivará en una presión inflacionaria sostenida para el resto del año.