Expertos alertan brecha financiera que amenaza meta 30×30 de conservación

CARETAS en alianza con INFOREGIÓN | Especialistas del Estado, la academia y el sector privado advierten que, sin financiamiento sostenible ni articulación institucional, las OMEC no podrán contribuir al objetivo global de proteger el 30 % del territorio al 2030.

por Edgar Mandujano

El financiamiento y la articulación institucional se han convertido en los principales desafíos para asegurar la sostenibilidad de las Otras Medidas Efectivas de Conservación Basadas en Áreas (OMEC), espacios que, sin integrar el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas, cumplen un rol clave en la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas.

Esta fue la principal conclusión del panel sobre oportunidades de financiamiento para la gestión de las OMEC, realizado durante un evento sobre conservación in situ en el Perú y su aporte a la meta global 30×30, desarrollado el martes 24 de febrero en un hotel del distrito limeño de San Isidro.

Vacíos de información y trabas legales

El encuentro fue moderado por Colegio de Biólogos del Perú, a través de su Comisión Ambiental Nacional, presidida por Sandro Chávez Vásquez. Durante el panel se evidenció la existencia de un vacío de información entre las comunidades gestoras de OMEC y las entidades bancarias o privadas interesadas en otorgar financiamiento.

Los especialistas coincidieron en la urgencia de ordenar los requisitos financieros y destrabar barreras legales que hoy limitan el acceso a recursos. Entre los principales obstáculos se mencionaron los conflictos territoriales y sociales que suelen paralizar procesos como la declaración de zonas de agrobiodiversidad, impidiendo su sostenibilidad a largo plazo.

Organización y representación de las OMEC

Otro de los retos identificados fue el futuro organizativo de las OMEC. Actualmente, estas iniciativas suman alrededor de una decena, pero proyectan un crecimiento significativo. En ese contexto, se planteó la necesidad de debatir si deben articularse de manera conjunta o contar con algún tipo de representación formal dentro del sistema político y ambiental del país, que les permita fortalecer su capacidad de gestión y acceso a financiamiento.

Nuevas rutas de financiamiento para la conservación

Desde el ámbito estatal, los especialistas coincidieron en la necesidad de diseñar un plan de financiamiento que identifique con claridad la brecha económica existente para la conservación. Subrayaron que las soluciones deben adaptarse a las características de cada territorio, ya que las necesidades de una OMEC orientada a la agrobiodiversidad no son las mismas que las de una concesión dedicada al ecoturismo.

Asimismo, se informó que se viene trabajando en líneas de financiamiento vinculadas a compensaciones ambientales de empresas privadas, un mecanismo que podría canalizar recursos significativos hacia las OMEC. En ese sentido, se instó a los gestores de estas áreas a acercarse al Ministerio del Ambiente para el desarrollo de experiencias piloto.

Aporte del sector privado y educación ambiental

El rol del sector privado fue abordado a partir de la experiencia de la Fundación BBVA. Mercedes Castro Salas, jefa de Relaciones Institucionales, explicó que el apoyo empresarial a la sostenibilidad suele centrarse en la conservación del espacio físico y en un fuerte componente educativo.

Este último, señaló, resulta clave para involucrar a investigadores, comunidades locales y escolares, fortaleciendo el vínculo entre territorio, conocimiento y conservación. Además, destacó que las empresas pueden actuar no solo como financiadoras, sino también como plataformas de visibilidad para los esfuerzos de conservación que las comunidades realizan, muchas veces sin reconocimiento público.

Universidades y el desafío de liderar las OMEC

Desde el sector académico, Wilfredo Mendoza Caballero, representante de la Universidad Católica Sedes Sapientiae, hizo un llamado a la autocrítica. Advirtió que existe un desconocimiento significativo sobre las OMEC incluso dentro de las propias universidades y facultades de ciencias.

Para revertir esta situación, propuso integrar de manera urgente el estudio de las OMEC en las mallas curriculares, con especial énfasis en la formación de profesionales provenientes de las propias comunidades nativas, quienes podrían asumir la gestión directa de sus territorios.

Saberes ancestrales y sostenibilidad a largo plazo

Finalmente, se subrayó que los fondos universitarios de investigación deben alinearse con las necesidades reales de los gestores de las OMEC. Esto implica trabajar de forma conjunta, respetando los saberes ancestrales, la cultura local y los ecosistemas proveedores de agua, para garantizar una conservación sostenible en el tiempo y un aporte efectivo al cumplimiento de la meta 30×30.

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