Un gabinete listo y una legitimación pendiente
El economista Hernando de Soto reapareció públicamente tras la fallida juramentación del gabinete que debía encabezar y ofreció su versión de una de las crisis políticas más confusas del inicio del nuevo gobierno. En entrevista con Canal N, De Soto sostuvo que su participación en el Ejecutivo estaba orientada a una tarea específica: legitimar políticamente al presidente José María Balcázar frente a la opinión pública y a los mercados.
“Mi trabajo era legitimar al presidente”, afirmó, señalando que buscaba un gabinete que no despertara sospechas ni cuestionamientos inmediatos. Según su relato, ese encargo incluía una transición ordenada y la conformación de un equipo ministerial con margen técnico y político suficiente para enfrentar la coyuntura.
El pedido clave: Transportes y Comunicaciones
De Soto reveló que, en las conversaciones iniciales, Balcázar solo le habría solicitado intervenir directamente en la designación de una cartera: el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. El resto del gabinete, aseguró, quedaba bajo su evaluación y criterio.
Ese acuerdo, según el economista, marcaba un límite claro en la injerencia presidencial en la conformación del Consejo de Ministros. Sin embargo, afirmó que el escenario comenzó a modificarse cuando empezó a circular una lista de ministros en plazos que no coincidían con lo conversado previamente.
La lista cerrada a la 1 p.m.
Uno de los puntos centrales de su testimonio fue la insistencia en los tiempos. De Soto afirmó que la lista de ministros estaba completamente definida a la 1 p.m. del lunes 23 de febrero y que fue presentada al presidente sin que existieran objeciones.
“El presidente no puso ninguna objeción”, reiteró durante la entrevista. Añadió que algunos sectores estaban aún “en evaluación”, pero dentro de un proceso normal de afinamiento previo a una juramentación. Según su versión, todo estaba encaminado para la ceremonia oficial.
“La avalancha de presiones”
El quiebre, relató De Soto, se produjo días después. “Tras tres o cuatro días llegó la avalancha de presiones”, afirmó, señalando directamente a Alianza para el Progreso y Perú Libre como los espacios desde donde se habría intentado influir en la conformación del gabinete.
Según el economista, esas presiones buscaban incorporar nombres que podían generar cuestionamientos públicos. Su respuesta —afirmó— fue inmediata: plantear cambios para evitar que el nuevo gobierno naciera bajo sospecha.
“Iba a cambiar a siete ministros”
Consultado directamente sobre cuántos cambios tenía previstos, De Soto fue tajante: siete ministros. Aseguró que esa decisión se fue construyendo en conversaciones sostenidas entre sábado, domingo y lunes, en un proceso dinámico donde algunos nombres se retiraban y otros aparecían.
No obstante, evitó detallar qué carteras estaban involucradas. Según explicó, no quería afectar reputaciones ni exponer a personas en medio de un clima de confrontación política que ya se había desatado.
Un quiebre sin explicación clara
De Soto admitió que nunca tuvo claridad sobre el momento exacto en que se rompió la coordinación con el Ejecutivo. Relató que incluso el presidente habría acudido a su domicilio la mañana previa a la juramentación y que le habló de “presiones terribles”.
El economista sostuvo que su lista había sido entregada y validada, y que su función era “blindar” políticamente al presidente. Sin embargo, entre el mediodía y la tarde de ese día, el escenario cambió sin que —según dijo— recibiera una explicación directa.
El comunicado: “Todos fuimos engañados”
Horas después de sus declaraciones, De Soto difundió un comunicado fechado el 25 de febrero de 2026, en el que lanzó una frase que elevó la tensión política: “TODOS FUIMOS ENGAÑADOS Y YO FUI EL PRIMERO”. En el texto, habló de una supuesta “restauración en el poder” de grupos políticos y lobistas, y deslizó cuestionamientos al sistema político y electoral.
El comunicado cerró con un escueto “Seguiremos en contacto”, dejando abierta una controversia que aún no ha sido completamente aclarada por el Ejecutivo.
Una crisis que dejó más preguntas que respuestas
Las declaraciones de Hernando de Soto y su posterior pronunciamiento público se suman a un episodio que expuso la fragilidad política del Ejecutivo en sus primeros días. La fallida juramentación, las versiones cruzadas y las acusaciones de presiones partidarias configuran un escenario donde las explicaciones aún no alcanzan para cerrar el capítulo.
Mientras el gobierno busca estabilizar su gabinete y encarar la agenda urgente, el relato de De Soto deja instalada una pregunta central: ¿quién y cómo se impuso finalmente en la conformación del poder ministerial?