El candidato presidencial de Vladimir Cerrón volvió a encender la polémica electoral al cuestionar públicamente las reglas del debate presidencial fijadas por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). A través de sus redes sociales, el líder de Perú Libre insistió en que se le permita participar de manera virtual o, en su defecto, que pueda hacerlo un candidato vicepresidencial, pese a que las normas establecen la obligatoriedad de la presencia física.
“No es un concurso de belleza, porque de ser así perdería por walkover”, escribió Cerrón en su cuenta de X, en un mensaje que rápidamente generó reacciones tanto a favor como en contra. La frase resume la estrategia discursiva del candidato: deslegitimar la exigencia de presencialidad y trasladar el debate hacia un terreno simbólico, en el que se presenta como excluido del proceso democrático.
Reglas claras y sin excepciones
Horas antes del pronunciamiento de Cerrón, el presidente del JNE, Jorge Luis Salas Arenas, había sido enfático en descartar cualquier modalidad alternativa para el debate presidencial. Según explicó, la participación será estrictamente presencial y no se permitirá que los candidatos sean reemplazados por sus vicepresidentes.
La decisión, señaló, responde a la necesidad de garantizar igualdad de condiciones, transparencia y equidad entre los 36 postulantes que participarán en las jornadas programadas para fines de marzo. “Las reglas han sido acordadas y son de cumplimiento obligatorio para todos”, reiteró el titular del organismo electoral, cerrando la puerta a pedidos excepcionales.
Un reclamo reiterado desde la clandestinidad
No es la primera vez que Vladimir Cerrón cuestiona las condiciones del debate. En días previos, el candidato calificó como un “precedente nefasto” que se le impida participar de manera virtual, argumentando que el electorado tiene derecho a conocer sus propuestas, independientemente de su situación judicial.
Cerrón permanece en la clandestinidad desde que se dictó en su contra una orden de prisión preventiva por 24 meses, lo que le impide presentarse públicamente sin riesgo de ser detenido. Pese a ello, ha continuado participando en entrevistas virtuales, actividades partidarias a distancia y pronunciamientos en redes sociales, manteniendo una presencia constante en la campaña de Perú Libre.
El frente legal: habeas corpus y Tribunal Constitucional
La defensa legal del candidato, encabezada por Humberto Abanto, ha intentado revertir la situación judicial mediante un habeas corpus presentado ante el Tribunal Constitucional. El recurso busca anular la orden de prisión preventiva dictada en el marco del caso Los Dinámicos del Centro, en el que Cerrón es investigado por presunta organización criminal y lavado de activos.
Mientras el TC evalúa el pedido, la orden judicial sigue vigente y la Policía Nacional del Perú mantiene activa la requisitoria. Desde el entorno del candidato reconocen que, sin un cambio en su situación legal, la posibilidad de una aparición presencial en el debate es prácticamente inviable.
El rol de la vicepresidencia en disputa
Como parte de su reclamo, Cerrón ha planteado que se permita la participación de un candidato vicepresidencial en el debate, una propuesta que también ha sido descartada por el JNE. Su madre, Bertha Rojas, postulante a la segunda vicepresidencia por Perú Libre, pidió públicamente que se levante la medida de prisión preventiva para que su hijo pueda continuar con la campaña electoral.
El organismo electoral, sin embargo, ha sido categórico en señalar que el debate presidencial está diseñado para confrontar directamente a los aspirantes a la jefatura del Estado, no a sus acompañantes de fórmula. Permitir reemplazos —advierten— alteraría la naturaleza del evento y sentaría un precedente complejo para futuros procesos.
Debate presidencial y calendario electoral
De acuerdo con el cronograma oficial, a Perú Libre le corresponde participar en el debate del 24 de marzo, una fecha clave dentro del proceso rumbo a las Elecciones Generales 2026. De mantenerse la posición del JNE y la situación judicial de Cerrón, el partido del lápiz podría quedar sin representación en esa jornada, un escenario que tendría impacto tanto político como mediático.
Analistas electorales advierten que la ausencia de Cerrón podría debilitar la visibilidad de Perú Libre en una etapa crucial de la campaña, aunque también podría reforzar el discurso de victimización que el candidato viene construyendo frente a sus bases.
Estrategia política y confrontación institucional
El nuevo pronunciamiento de Cerrón confirma una estrategia orientada a confrontar las reglas institucionales y trasladar el debate hacia la opinión pública. Al cuestionar la presencialidad obligatoria, el candidato busca posicionar la discusión más allá de lo legal, apelando a la narrativa de exclusión y a la crítica del sistema electoral.
Desde el JNE, en tanto, la postura se mantiene firme. No habrá excepciones ni modificaciones a las reglas acordadas. La tensión entre la exigencia institucional y la situación judicial del candidato de Perú Libre se perfila así como uno de los ejes polémicos de la campaña electoral, con un desenlace que dependerá tanto de las decisiones judiciales como del cumplimiento estricto del calendario electoral.
Un escenario abierto rumbo a marzo
A pocas semanas del debate presidencial, el caso de Vladimir Cerrón pone a prueba los límites entre la legalidad electoral y la coyuntura política. Mientras el candidato insiste en alternativas virtuales, el JNE reafirma que la presencialidad es innegociable. El resultado de este pulso marcará no solo la participación de Perú Libre en el debate, sino también el tono de una campaña que ya se perfila como una de las más tensas de los últimos años.