Voto nulo como protesta política
Durante la segunda vuelta de la elección del presidente del Congreso entre José María Balcázar (Perú Libre) y María del Carmen Alva (Acción Popular), la congresista Susel Paredes, parlamentaria no agrupada, decidió emitir un voto nulo y abandonar la sesión.
“Lo mismo desde que entramos: el fujicerronismo gobernando este Congreso. Por esa razón, yo he votado nulo, porque no voy a votar por ninguno de los dos. Han polarizado al país y no han estado a la altura”, afirmó Paredes ante los medios, señalando que su decisión respondía a una protesta contra la política parlamentaria actual.
Críticas a Balcázar y Alva
Paredes explicó que su rechazo hacia Balcázar se basa en declaraciones previas del legislador sobre el matrimonio infantil, afirmando que las relaciones sexuales tempranas podrían favorecer la maduración de las niñas, postura que ella calificó como “una aberración” que no puede respaldar.
Sobre Alva, Paredes señaló que tampoco representa una alternativa suficiente y que ambos candidatos reflejan “más de lo mismo” en el Congreso, reforzando su decisión de no participar activamente en la elección.
Contexto de la elección
La elección se realizó en segunda vuelta, tras no lograr ninguna de las listas superar los 59 votos requeridos en la primera vuelta. Con 113 congresistas presentes, José María Balcázar obtuvo 60 votos frente a 46 de Alva, consolidando su designación como presidente del Congreso y, por sucesión constitucional, presidente encargado de la República hasta el 28 de julio de 2026.
Otras listas, como la de Segundo Acuña Peralta (Honor y Democracia) y Edgard Reymundo Mercado (Bloque Democrático Popular), quedaron fuera de la contienda en la primera vuelta. Tres congresistas del Bloque Democrático Popular —Ruth Luque, Sigrid Bazán y Edgar Reymundo— se retiraron sin sufragar en la segunda vuelta, mientras que Paredes se quedó hasta emitir su voto nulo.
Implicancias políticas
El voto nulo de Susel Paredes refleja la polarización y el desencanto de ciertos sectores políticos frente al Congreso y la Presidencia encargada. Su decisión pone de manifiesto la preocupación por la representatividad y el liderazgo parlamentario, así como por la protección de derechos fundamentales, especialmente en temas sensibles como la niñez y adolescencia.
La postura de Paredes se suma a las críticas de organismos de derechos humanos y líderes políticos que cuestionan la elección de Balcázar, evidenciando un Congreso dividido y con retos de legitimidad frente a la ciudadanía.