La eliminación de Alianza Lima de la Copa Libertadores ha dejado una herida abierta y un protagonista señalado. Paolo Guerrero. Tras el amargo empate 1-1 en Matute que sentenció la salida de los íntimos del torneo, el “Depredador” rompió su silencio para explicar la jugada más polémica de la noche. El penal que cedió a Eryc Castillo y que terminó siendo atajado por el arquero rival.
Con una honestidad brutal, el capitán asumió la responsabilidad. «No me sentía con confianza, venía con desgaste. La culpa es mía por no patear», admitió Guerrero en zona mixta, recordando un fallo previo ante Talleres en 2025 como el fantasma que lo hizo dudar.
Sin embargo, la autocrítica llegó con lamento. «Debí patear igual», sentenció el delantero, el cual intentó blindar al grupo asegurando que «todos tenemos que poner la cara». Pese al gol de Luis Advíncula, el infortunio del portero Alejandro Duarte y el tanto rival dejaron a La Victoria sin fiesta y con muchas preguntas sobre el liderazgo en momentos cumbres.