La inseguridad ciudadana golpea nuevamente al sector transporte en el cono norte de Lima. Los trabajadores de la empresa ‘El Mandarino’ decidieron suspender sus actividades este jueves 5 de febrero, tras ser víctimas de un nuevo ataque a balazos en la zona de Collique, en el distrito de Comas. Se trata del segundo atentado violento que sufre la compañía en apenas seis días, lo que ha sumido en el temor a choferes y usuarios.
El incidente más reciente ocurrió la tarde del miércoles 4 de febrero en la avenida Túpac Amaru. Según testigos y registros de cámaras de seguridad, dos sujetos a bordo de una motocicleta lineal abrieron fuego contra una unidad tipo van que se encontraba con pasajeros a bordo cerca del terminal. El conductor salvó de morir milagrosamente al haber descendido del vehículo segundos antes para realizar un ajuste técnico. Los disparos impactaron en la parte frontal de la unidad, dañando el radiador y provocando el pánico entre los transeúntes.
Extorsión bajo fuego
Este ataque se suma a un grave antecedente registrado hace menos de una semana en San Juan de Lurigancho, donde dos conductores de la misma empresa resultaron heridos de gravedad por impactos de bala. La Policía Nacional del Perú (PNP) maneja como principal hipótesis el cobro de cupos por parte de bandas de extorsionadores que operan en las rutas de Lima Norte y Este.
Ante la falta de garantías, los transportistas han condicionado el reinicio de sus operaciones a la implementación de medidas de seguridad drásticas. Además de exigir patrullaje inteligente y presencia policial fija en los paraderos, los conductores han solicitado de manera inédita la dotación de chalecos antibalas para realizar sus recorridos. “No podemos salir a trabajar para que nos maten; la presencia policial solo dura cuando vienen los peritos, luego nos dejan solos”, denunció uno de los trabajadores en el terminal de Comas.