El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) confirmó la fuga de un interno del Establecimiento Penitenciario Ancón I durante la madrugada del sábado 31 de enero, en un nuevo incidente que vuelve a poner en debate los protocolos de seguridad aplicados en traslados y hospitalizaciones de reos de alta peligrosidad. El interno fue identificado como Jesús Rolando Romero Baldoceda, quien cumplía una condena por el delito de secuestro.
La evasión se produjo alrededor de las 03:20 horas, cuando el sentenciado se encontraba internado en un centro hospitalario del distrito de Puente Piedra, donde recibía atención médica desde el pasado 2 de enero, bajo custodia de personal penitenciario designado por el INPE.
Contexto de la fuga durante atención médica
De acuerdo con la información oficial, Romero Baldoceda había sido trasladado desde el penal Ancón I a un establecimiento de salud debido a su estado médico, permaneciendo internado por varias semanas. Durante ese periodo, el interno debía mantenerse bajo vigilancia permanente, conforme a los protocolos establecidos para personas privadas de libertad que reciben atención médica fuera del recinto penitenciario.
Sin embargo, pese a estas medidas, el interno logró evadir la custodia y darse a la fuga en circunstancias que aún están siendo materia de investigación. El INPE no ha detallado, por el momento, si el escape se produjo por negligencia, complicidad o vulneración de los sistemas de seguridad asignados al resguardo del reo.
El hecho se suma a otros casos registrados en los últimos años, en los que internos logran huir durante traslados hospitalarios, una modalidad que ha sido identificada como uno de los puntos más vulnerables del sistema penitenciario.
Acciones inmediatas tras la evasión
Tras confirmarse la fuga, el INPE informó que comunicó de inmediato el hecho a la Policía Nacional del Perú (PNP), con el objetivo de activar los operativos de búsqueda y recaptura del interno evadido. Asimismo, el caso fue puesto en conocimiento del Ministerio Público, que deberá iniciar las diligencias correspondientes para determinar las responsabilidades penales que se deriven del caso.
Según la entidad penitenciaria, la coordinación con la PNP se mantiene de forma permanente, y se ha desplegado información clave para facilitar la ubicación del prófugo, considerando su condición de sentenciado por un delito grave.
La fuga de una persona condenada por secuestro es considerada de alto riesgo, no solo por el historial delictivo del interno, sino también por el potencial peligro que representa para la seguridad ciudadana.
Investigación al personal de custodia
En un comunicado oficial, el INPE señaló que el personal de seguridad asignado a la custodia del interno durante su hospitalización ha sido puesto a disposición de las autoridades competentes. Esta medida busca esclarecer si existieron fallas en los procedimientos, omisiones en la vigilancia o posibles responsabilidades administrativas y penales.
“El personal involucrado viene siendo sometido a las investigaciones correspondientes, a fin de determinar responsabilidades”, indicó la institución, subrayando que se brindarán todas las facilidades necesarias para el esclarecimiento de los hechos.
Este proceso de investigación será clave para establecer si el escape se produjo por una vulneración involuntaria de los protocolos o si hubo algún grado de participación deliberada que haya facilitado la evasión del sentenciado.
Coordinación con el Ministerio Público
El Ministerio Público ha sido notificado formalmente del incidente y deberá evaluar la apertura de una investigación penal, tanto por la fuga del interno como por una eventual responsabilidad funcional del personal encargado de su vigilancia.
En este tipo de casos, la Fiscalía suele intervenir para determinar si se configura el delito de favorecimiento a la fuga, negligencia funcional u otras conductas tipificadas en el Código Penal, dependiendo de los hallazgos preliminares.
La participación fiscal también permitirá reconstruir con precisión la secuencia de hechos ocurridos durante la madrugada del 31 de enero, así como las condiciones en las que se encontraba el interno al momento de su evasión.
Un problema recurrente en el sistema penitenciario
La fuga de internos durante atenciones médicas externas ha sido identificada como una debilidad estructural del sistema penitenciario peruano, especialmente cuando se trata de reos sentenciados por delitos graves. La necesidad de brindar atención médica especializada obliga a trasladar a los internos fuera de los penales, exponiendo a riesgos adicionales si no se cuenta con suficientes efectivos o medidas de seguridad reforzadas.
En reiteradas ocasiones, especialistas en seguridad penitenciaria han advertido que la custodia en hospitales requiere protocolos diferenciados, mayor número de agentes y coordinación estrecha con la PNP, especialmente en horarios nocturnos.
El caso de Ancón I reabre el debate sobre la necesidad de fortalecer estos mecanismos y evaluar si los recursos actuales del INPE son suficientes para garantizar la seguridad durante este tipo de procedimientos.
Búsqueda y recaptura en curso
Hasta el cierre de esta nota, las autoridades no habían informado sobre la recaptura de Jesús Rolando Romero Baldoceda. La PNP mantiene activas las acciones de localización, mientras el INPE reiteró su compromiso de colaborar con todas las instancias involucradas para lograr la pronta detención del interno fugado.
El organismo penitenciario enfatizó que este tipo de incidentes no quedará impune y que se adoptarán las medidas correctivas necesarias para evitar que situaciones similares se repitan.