La escena del retorno
La imagen fue cuidadosamente construida. En la base de la Dirección de Aviación Policial, bajo fuerte resguardo de la Policía Nacional del Perú, descendió del avión Erick Moreno Hernández, conocido como El Monstruo. Vestido con un mameluco y esposado, el procesado regresó al país extraditado desde Paraguay, tras varios meses fuera del alcance de la justicia peruana.
El arribo no fue un acto rutinario. Estuvo supervisado por el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Walter Martínez Laura, acompañado por el ministro del Interior, Vicente Tiburcio, y el comandante general de la PNP, Óscar Arriola. La puesta en escena buscó dejar un mensaje político inequívoco: el Estado retoma el control frente al crimen organizado.
“No hay refugio seguro”
“El mensaje que el Gobierno del Perú da hoy es claro y definitivo: no hay refugio seguro para el crimen. No existen fronteras que puedan proteger a quienes atentan contra la paz de los peruanos”, declaró Martínez Laura ante la prensa.
La frase resume la narrativa oficial en torno a la extradición de El Monstruo: una victoria institucional frente a un delincuente que logró evadir durante meses a las autoridades. Sin embargo, el énfasis en la cooperación internacional contrasta con las preguntas aún abiertas sobre cómo un personaje con múltiples procesos por secuestro y extorsión agravada logró abandonar el país.
Delitos y condena pendiente
Moreno Hernández llega al Perú para responder ante la justicia por la presunta comisión de secuestro, organización criminal y extorsión agravada. Además, deberá cumplir una condena firme de 12 años de prisión por robo agravado, dictada antes de su salida del país.
El ministro de Justicia fue enfático al señalar que el proceso judicial no se cierra con esta extradición. Si las investigaciones fiscales determinan que existen otros delitos pendientes, el Estado solicitará la ampliación de la extradición. “Nadie está por encima de la ley”, advirtió.
El camino judicial inmediato
Tras su arribo, Erick Moreno será sometido a los exámenes médicos y legales correspondientes. Luego será trasladado a la Prefectura, donde el Poder Judicial realizará el control de identidad. Finalmente, la Junta de Clasificación del INPE determinará el establecimiento penitenciario al que será enviado.
El procedimiento se realizará bajo estrictas medidas de seguridad, considerando el perfil del procesado y el impacto público del caso.
Captura en Paraguay y cooperación internacional
La historia de esta extradición comenzó el 24 de septiembre de 2025, cuando Moreno Hernández fue capturado en Paraguay, en cumplimiento de órdenes de ubicación y captura emitidas por la justicia peruana. Sobre él pesaban tres procesos de extradición, tramitados por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
El proceso fue posible gracias al Tratado de Extradición entre el Perú y Paraguay, suscrito en 1997 y vigente desde 2005, así como a su acuerdo complementario. Instrumentos jurídicos que hoy permiten al Ejecutivo exhibir resultados en la lucha contra el crimen transnacional.
Una victoria tardía
El Gobierno celebra la extradición como una señal de firmeza. Pero el caso de El Monstruo deja un saldo incómodo. La captura en el extranjero y el retorno bajo custodia no borran las fallas internas que permitieron su fuga ni el crecimiento de las redes de extorsión que siguen golpeando a la ciudadanía.
La justicia tiene ahora la palabra. El desafío, más allá del proceso penal, es demostrar que este caso no será una excepción mediática, sino parte de una estrategia sostenida frente al crimen organizado.