Bartola nos recibe en su casa de Barranco, el distrito donde nació y ha vivido toda su vida. Tiene 70 años y una trayectoria de 56 años como intérprete de música criolla, una carrera que ha atravesado distintos momentos de la industria cultural peruana y que hoy se mantiene activa, tanto en escenarios como en producción discográfica.
“En esencia sigo siendo la misma persona que empezó”, afirma. Reconoce un crecimiento artístico, pero también una continuidad marcada por la disciplina, el trabajo sostenido y una relación constante con el canto. “Me encanta cantar y todavía lo puedo hacer con decoro”, dice.

Su carrera comenzó en una etapa en la que existía una normativa que exigía que el 80 % de la programación radial fuera producción nacional, un contexto que facilitó la aparición de nuevas voces y permitió la consolidación de la música criolla en radios, televisión y festivales. Ese escenario, señala, cambió con el tiempo. Para Bartola, uno de los mayores desafíos actuales es la falta de difusión de nuevas producciones del género, pese a la existencia de compositores e intérpretes jóvenes.
Durante quince años condujo Una y mil voces en Radio Nacional, espacio dedicado a difundir propuestas contemporáneas y fusiones dentro de la música peruana. Desde esa experiencia, sostiene que el problema no es la ausencia de público, sino la resistencia de las emisoras comerciales a renovar sus programaciones. “Se sigue diciendo que la música criolla no vende”, apunta, aunque subraya que su propia trayectoria demuestra lo contrario.
En el plano creativo, Bartola atraviesa un momento de actividad constante. Actualmente trabaja en un nuevo disco, un vals grabado junto con músicos de distintas generaciones, con una búsqueda sonora diferente. Su álbum Desde el alma, publicado tras dos años sin grabar, fue reconocido entre los 20 mejores discos en los Grammy y, posteriormente, obtuvo el Grammy Americano en colaboración con Tony Succar, además del Premio Luces en 2024.
Lejos de plantear su carrera en términos de consagración, Bartola enfatiza la perseverancia como elemento central. “No tengo una voz privilegiada, pero sí mucha insistencia”, afirma. No se arrepiente de las dificultades enfrentadas ni de las puertas cerradas, y considera que la constancia ha sido clave para sostenerse como artista en el Perú.
Este jueves 12 de febrero, Bartola se presentará en el Cocodrilo Verde, donde ofrecerá un repertorio centrado en valses románticos, además de boleros y tangos. El concierto forma parte de una agenda activa que se extenderá durante el año y confirma que, a más de cinco décadas de su debut, Bartola continúa en plena vigencia artística. ¿Una cita para perderse? No, mi amor. (M. R).

