Una peligrosa situación se registra en el límite distrital de Miraflores y Surquillo. Por segunda vez en menos de un mes, el cruce de la avenida Tomás Marsano con la avenida Roca y Boloña amaneció cubierto de clavos y tachuelas, lo que ha provocado que múltiples conductores reporten el pinchazo de sus neumáticos y situaciones de riesgo de accidentes.
El incidente, reportado este miércoles 21 de enero, afectó específicamente los dos carriles de la calle Juan Torres Higueras que desembocan en la mencionada intersección. Esta modalidad de sabotaje vial ya se había presentado el pasado 30 de diciembre, lo que evidencia un patrón recurrente en la zona durante las horas de la madrugada.
Vecinos de la urbanización La Aurora y usuarios de la vía advirtieron sobre la gravedad de estos hechos. La perforación repentina de una llanta, especialmente en vehículos menores o buses, puede provocar la pérdida de control del vehículo y derivar en choques o volcaduras. Entre las hipótesis que manejan los afectados, se encuentran posibles estrategias de delincuentes para obligar a los conductores a detenerse y asaltarlos, o acciones de llanteros informales que buscan incrementar su demanda de servicios de forma ilícita.
Ante la recurrencia de estos ataques, los residentes han solicitado formalmente a las municipalidades de Miraflores y Surquillo, así como a la Policía Nacional, reforzar el patrullaje preventivo y la vigilancia mediante cámaras de seguridad en el sector. Por el momento, se recomienda a los conductores transitar con extrema precaución por la zona para evitar daños materiales o personales.