Vilma Zeña Santamaría, considerada la principal prófuga del caso Nicolini, fue capturada este martes luego de que el Poder Judicial ratificara su condena a 32 años de prisión por los delitos de trata de personas y explotación laboral.
Su detención representa un paso clave en el cierre judicial de uno de los casos más emblemáticos y graves registrados en Lima, que reveló un sistema de abuso sistemático contra trabajadores sometidos a condiciones inhumanas.
Con esta captura, las autoridades señalaron que se fortalece el proceso de reparación y justicia para las víctimas, así como el mensaje de que los responsables no quedarán impunes. Sin embargo, la arrestada no dudó en indicar ante cámaras “que son inocentes”.

El caso Nicolini se convirtió en un símbolo de la lucha contra la trata de personas en el país, debido a la magnitud de las violaciones a los derechos humanos cometidas dentro del conocido conglomerado comercial. Se espera que en las próximas horas sea trasladada a un establecimiento penitenciario.