Una intervención sorpresa ejecutada por el Instituto Nacional Penitenciario (INPE), en coordinación con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (MINJUSDH), permitió hallar celulares, libretas con números telefónicos y conexiones eléctricas clandestinas en el pabellón 4 del penal de Lurigancho, ubicado en San Juan de Lurigancho.
El operativo se realizó la noche del jueves 15 de enero y estuvo dirigido a detectar elementos utilizados para comunicaciones prohibidas y extorsión desde el interior del centro penitenciario, uno de los más poblados del país.
Requisa nocturna con más de 80 agentes
La intervención contó con la participación de más de 80 agentes, entre integrantes del Grupo de Operaciones Especiales y personal de seguridad penitenciaria. La requisa se extendió por los tres pisos del pabellón, así como cocinas, servicios higiénicos y áreas comunes.
Más de 650 internos fueron trasladados al patio para realizar las revisiones corporales, conforme a los protocolos de seguridad establecidos por el INPE.
El operativo fue supervisado por el ministro de Justicia, Walter Martínez Laura, y el presidente del INPE, Iván Paredes Yataco, junto al director de seguridad penitenciaria.
Celulares ocultos y conexiones eléctricas ilegales
Entre los principales hallazgos se reportó un teléfono celular escondido, tres libretas con anotaciones de números telefónicos y tomacorrientes adaptados para conexiones eléctricas clandestinas dentro de las celdas.
Según las autoridades, este tipo de instalaciones ilegales facilita el uso de dispositivos electrónicos para mantener contacto con el exterior, una práctica vinculada a extorsiones y coordinación de delitos desde el interior del penal.
Otros objetos incautados en el pabellón
Durante la intervención también se incautaron televisores, ventiladores, equipos de sonido, parlantes, radios y reproductores de DVD portátil, todos considerados objetos no autorizados dentro del establecimiento penitenciario.
Asimismo, se identificaron extensiones eléctricas y una imagen de la denominada Santa Muerte, elementos que reflejan la compleja dinámica interna del penal de Lurigancho.
Más de 4.000 requisas en seis meses
El INPE informó que, en los últimos seis meses, se han realizado 4.100 requisas en distintos penales del país, con la incautación de 950 celulares y más de 1.500 objetos punzocortantes, cifras que evidencian la magnitud del problema de seguridad penitenciaria.
El ministro Martínez Laura señaló que el objetivo de estas acciones es evitar que los penales sigan siendo “escuelas del delito”, y destacó la estrategia de separar a los líderes de organizaciones criminales de los internos primarios.
Traslados y control reforzado
Como parte de esta política, cabecillas de organizaciones criminales están siendo trasladados a penales de máxima seguridad como Ancón I, Challapalca y Cochamarca, con el fin de reducir su capacidad de coordinación delictiva.
La operación en Lurigancho contó además con la presencia de un agente de la Unidad Canina Kayser, especializado en detección de drogas. Las requisas continuarán mientras se mantenga el estado de emergencia en Lima y Callao, en paralelo a operativos policiales de control territorial y migratorio desplegados en la capital.