El detenido, vinculado a la banda ‘Los Injertos de Puente Piedra’, detalló cómo fue reclutado, el seguimiento previo y la ejecución del crimen contra un trabajador de la empresa Pirámide.
La captura de Saulo Gil Manuyama (20), alias ‘Chino’, ha permitido a la Policía reconstruir la secuencia de asesinatos que mantienen en alerta a Carabayllo y Puente Piedra. El joven sicario confesó ser el autor del crimen de Odar Olarte Mercado (40), trabajador de la empresa ladrillera Pirámide, asesinado el pasado 18 de diciembre cuando retornaba a su vivienda.
La detención se produjo en la Plaza Mayor de Puente Piedra, donde agentes de la Policía Nacional lograron intervenir al presunto integrante de la organización criminal ‘Los Injertos de Puente Piedra’. Su testimonio preliminar fue brindado ante el general Víctor Revoredo, jefe de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri).
El móvil: dinero y presión familiar
Durante su confesión, el detenido señaló que aceptó cometer el crimen a cambio de S/1.000, argumentando que atravesaba una situación familiar complicada. “Mi mamá estaba enferma y era el cumpleaños de mi hermana”, declaró ante la Policía.
De acuerdo con los registros policiales, el joven cuenta con diez intervenciones y detenciones entre 2021 y 2025, por delitos como robo agravado y atentados contra la seguridad pública.
Una cadena de ataques
La investigación policial vincula el asesinato de Olarte con una serie de atentados previos contra trabajadores de la misma empresa. El 10 de noviembre, delincuentes dispararon 10 veces contra un vehículo en Puente Piedra, ataque en el que falleció Carlos Alberto Flores Zegarra (57), jefe de seguridad de la empresa Pirámide.
Posteriormente, el 4 de diciembre, se registró otro ataque armado con ocho disparos contra el automóvil de Jhonny Slim Pérez Ramos (43), quien resultó herido. Finalmente, el 18 de diciembre, se produjo el asesinato de Olarte.
El atentado paso a paso
Según la versión del detenido, días antes del crimen fue contactado por miembros de la organización criminal y recibió instrucciones precisas. Fue trasladado en una motocicleta hasta la zona del ataque, donde se le entregó un arma de fuego y se le explicó el procedimiento.
La Policía sostiene que el sicario permaneció al menos una hora en el lugar, realizando labores de vigilancia antes de ejecutar el ataque. Tras identificar a la víctima, le disparó siete veces y huyó del lugar.
Clave para la investigación
Para la Dirincri, la confesión de Saulo Gil Manuyama es considerada clave para identificar a otros implicados, incluido el autor intelectual del crimen y la persona que lo trasladó en la motocicleta antes, durante y después del atentado.
Las autoridades continúan las diligencias para determinar responsabilidades y establecer si existe una estructura criminal dedicada a la extorsión y eliminación selectiva de trabajadores vinculados a la empresa.