En un operativo de control realizado este domingo 11 de enero, agentes de seguridad del Establecimiento Penitenciario de Chiclayo impidieron el ingreso de sustancias ilícitas y artículos prohibidos durante el horario de visitas. Las intervenciones forman parte de la política de seguridad impulsada por el presidente del INPE, Iván Paredes Yataco, para reforzar la vigilancia en los penales del país.
Droga en el guiso de carne
La primera intervención ocurrió a las 9:25 a. m., cuando el personal de revisión detectó anomalías en los paquetes de Elizabeth Rivera Calderón. Al inspeccionar dos recipientes que contenían guiso de carne, los agentes hallaron 11 envoltorios recubiertos con cinta negra que escondían pasta básica de cocaína (PBC). Rivera Calderón pretendía visitar a su conviviente, Wilder Ramírez Villalobos, interno del pabellón 5 sentenciado por robo agravado.
Horas más tarde, a las 12:40 p. m., las autoridades detuvieron a Milagros Elizabeth Alarcón Cantos. Durante la revisión de sus objetos personales, se descubrieron dos microchips cuidadosamente ocultos en el interior de su billetera. Alarcón Cantos se dirigía a visitar al procesado Luis Anthony Coronel Alarcón, recluido por tráfico ilícito de drogas en el pabellón 2.
Consecuencias legales
Siguiendo los protocolos de ley, ambas mujeres fueron puestas a disposición de la Policía Nacional del Perú (PNP) y se notificó al Ministerio Público para el inicio de las investigaciones penales correspondientes.
El INPE recordó a la ciudadanía que el ingreso de objetos o sustancias prohibidas a los centros de reclusión es un delito grave. Según el Código Penal vigente, quienes incurran en estas acciones se enfrentan a penas privativas de la libertad que oscilan entre los 2 y 20 años de cárcel.