El ministro de Relaciones Exteriores, Elmer Schialer, respondió este martes 30 de julio a la polémica originada por las declaraciones de la presidenta Dina Boluarte, quien en su mensaje por Fiestas Patrias calificó a Bolivia como un “país fallido”, junto a Cuba y Venezuela. Las afirmaciones generaron el inmediato rechazo del presidente boliviano Luis Arce, quien anunció que enviará una nota de protesta a través de su representación diplomática en Lima.
Schialer sostuvo que, si bien no puede modificar el mensaje presidencial, la crisis económica que enfrenta Bolivia es un tema “evidente” y que “no se puede tapar el sol con un dedo”. A pesar del malestar generado, el canciller aseguró que el Perú y Bolivia resolverán la controversia mediante canales diplomáticos, sin que escale a un conflicto mayor entre ambos países vecinos.
¿Qué dijo Dina Boluarte y por qué generó tensión diplomática?
Durante su mensaje a la Nación el pasado 28 de julio, la presidenta Dina Boluarte defendió su asunción del poder en diciembre de 2022 luego del fallido autogolpe de Pedro Castillo, alegando que evitó que el Perú se convirtiera en un “país fallido como Cuba, Bolivia y Venezuela”. La comparación generó sorpresa e indignación en La Paz, donde el presidente Luis Arce calificó las declaraciones de “inaceptables” e “irrespetuosas”.
“¿Qué hubiera sucedido si no hubiera actuado con respeto al orden democrático e institucionalidad? El país estaría sumido en un vacío de poder con graves consecuencias, camino a convertirnos en un país fallido, como Cuba, Bolivia y Venezuela”, dijo Boluarte en su discurso.
La referencia directa a Bolivia como parte del ejemplo negativo fue considerada por analistas internacionales como una ruptura del tono diplomático tradicional del Perú hacia sus países vecinos, especialmente en un contexto donde ambos comparten fronteras, proyectos comerciales y una historia de cooperación binacional.
La postura del canciller Schialer: diplomacia y realismo
Consultado en conferencia de prensa, el canciller Elmer Schialer —quien ocupa el cargo desde septiembre de 2024— reconoció que no podía añadir ni quitar una coma al mensaje presidencial, pero aclaró que el contenido se basa en hechos constatables. “Haría mal en modificar lo que fue un discurso presidencial dirigido a la nación, pronunciado con firmeza por la presidenta”, declaró.
Schialer destacó que lo expresado por Boluarte se refiere a una crítica a las condiciones sociales y económicas que atraviesan ciertos países, sin ánimo de romper relaciones. En ese sentido, afirmó: “No podemos tapar el sol con un dedo”, aludiendo a la escasez de dólares, el aumento de la inflación y la desconfianza financiera que atraviesa Bolivia en los últimos meses.
A pesar de la polémica, el canciller reiteró el respeto del Perú hacia los lazos históricos con Bolivia, así como la necesidad de mantener espacios de diálogo bilateral. Añadió que los desacuerdos en política internacional pueden y deben tratarse “por los canales diplomáticos” y no por vía pública o mediática.
Contexto económico y político en Bolivia
Las declaraciones del gobierno peruano llegan en un momento complicado para Bolivia, donde diversos sectores enfrentan una grave crisis de divisas, restricciones al acceso de dólares y un deterioro de la confianza en el sistema financiero. En paralelo, el país altiplánico atraviesa tensiones políticas internas entre el presidente Luis Arce y el expresidente Evo Morales, lo que ha generado fragmentación dentro del Movimiento al Socialismo (MAS).
Esta situación fue aludida indirectamente por la presidenta Boluarte al hablar de los riesgos de “vacíos de poder” y desorden institucional. Sin embargo, la comparación pública con países como Venezuela o Cuba, que enfrentan sanciones internacionales y regímenes autoritarios, fue vista por La Paz como un agravio innecesario.
El gobierno de Bolivia, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, anunció que enviará una nota diplomática formal exigiendo explicaciones y expresando su malestar por lo dicho en el mensaje presidencial peruano.
Relación bilateral: entre tensiones y cooperación
A pesar del impasse, tanto Lima como La Paz han coincidido en que lo ocurrido no debe afectar los proyectos binacionales que actualmente se desarrollan en la frontera sur, incluyendo temas de integración energética, comercio regional, seguridad fronteriza y cooperación ambiental. De hecho, Schialer subrayó que la voluntad del Perú es mantener canales abiertos y evitar que este episodio afecte la estabilidad regional.
No es la primera vez que las relaciones Perú-Bolivia enfrentan momentos de tensión. Sin embargo, los gobiernos de ambos países han optado en el pasado por resolver sus diferencias con pragmatismo diplomático. En este caso, se espera que, tras el intercambio de notas, se pueda superar la controversia sin consecuencias mayores.
Las declaraciones de la presidenta Dina Boluarte, calificando a Bolivia como un país fallido, desataron una nueva tensión diplomática entre dos naciones vecinas que comparten lazos históricos, sociales y económicos. El canciller Elmer Schialer, si bien evitó contradecir a la mandataria, optó por un enfoque realista al reconocer los problemas estructurales del país altiplánico y apostar por una resolución pacífica vía diplomática.
En medio de una coyuntura regional marcada por la polarización ideológica y la fragilidad económica, este episodio resalta los riesgos de incorporar afirmaciones geopolíticas contundentes en discursos internos. No obstante, tanto Perú como Bolivia parecen estar dispuestos a mantener el canal del diálogo abierto, en nombre de la estabilidad y la cooperación continental.