Stephano D. Gómez, un niño de nueve años, vivió un emotivo momento junto a los doctores y enfermeras del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) San Borja tras llegar a su cirugía de trasplante de riñón, el cual esperaba desde hace varios meses, montado en un cochecito decorado con banderas del Perú.
El menor, quien padecía de una enfermedad renal crónica, pudo acceder a la intervención gracias a una familia que, en medio de una pérdida, decidió donar los órganos de su ser querido.
Una nueva oportunidad para Stephano
El recorrido de Stephano hacia el quirófano estuvo lejos de la tensión que suele acompañar una operación de alta complejidad. A bordo de un pequeño cochecito eléctrico decorado con banderas peruanas, en homenaje al mes patrio, y rodeado por el equipo médico, el niño de nueve años avanzó con una sonrisa hacia el lugar donde recibiría el riñón que esperaba desde hacía meses.
La intervención marcó el final de una etapa difícil. Desde el año pasado, el menor dependía de diálisis peritoneal para mantenerse con vida, luego de que una enfermedad renal congénita deteriorara el funcionamiento de sus riñones. El trasplante le abrió la posibilidad de retomar poco a poco una rutina propia de su edad.

La cirugía fue posible gracias a la decisión de una familia que aceptó donar los órganos de un ser querido. Ese acto permitió que un equipo integrado por los doctores Antonio Sánchez, Juan Pablo Cruzado y Marco Gonzáles realizara con éxito el procedimiento, mientras la evolución del paciente permitió prever su pronto traslado de la Unidad de Cuidados Intensivos al área de hospitalización.
Para Rosario Gómez, madre de Stephano, la noticia significó revivir la esperanza que ya había experimentado años atrás, cuando su hija mayor también recibió un trasplante en el mismo hospital. "Estoy muy agradecida con las dos familias generosas. Es un regalo maravilloso que demuestra el inmenso amor al prójimo", expresó.
Dos hermanos unidos por una enfermedad
La enfermedad renal congénita también afectó a Azul, la hermana mayor de Stephano. En 2022, cuando tenía 13 años, recibió un trasplante de riñón gracias a la donación de órganos, lo que permitió recuperar su calidad de vida. "Esa es una enfermedad congénita que les afectó a mis dos hijos", explicó Rosario.
La madre recordó que ambos atravesaron largos tratamientos médicos antes de acceder a un trasplante, por lo que considera que la solidaridad de las familias donantes cambió el destino de sus hijos.
El caso de los hermanos refleja el impacto que puede tener la donación de órganos en pacientes pediátricos con enfermedades complejas, quienes muchas veces deben esperar durante meses la aparición de un órgano compatible.

INSN San Borja: más de 30 niños siguen esperando un trasplante
El INSN San Borja informó que, desde 2017, ha realizado 124 trasplantes de órganos, de los cuales 69 fueron renales, 25 hepáticos y 30 de córnea, gracias a donantes vivos y fallecidos.
Actualmente, 32 menores permanecen en lista de espera. De ese total, 27 necesitan un riñón, cuatro esperan una córnea y uno requiere un trasplante de hígado.
El instituto también advirtió que el Perú mantiene una de las tasas de donación de órganos más bajas de la región, con 1,5 donantes por millón de habitantes.