A pocas semanas del inicio del año escolar, el Seguro Social de Salud (EsSalud) ha emitido una alerta sobre el incremento de casos de dolores de espalda en la población infantil y adolescente. El doctor Jorge Silva, especialista del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins, explicó que la carga excesiva en las mochilas y las malas posturas prolongadas están derivando en consultas frecuentes por dolor lumbar y dorsal. Estas molestias no son superficiales, ya que el mantenimiento de esquemas posturales inadecuados favorece la aparición de lesiones discogénicas y cambios degenerativos en la estructura ósea que antes eran exclusivos de pacientes adultos.
La regla del peso y el uso correcto de la mochila
Para prevenir daños irreversibles, EsSalud identifica que la mochila del estudiante no debe superar el 10% al 15% de su peso corporal total. Esto significa que un niño de 30 kilos no debería cargar más de 4.5 kilos sobre sus hombros. Los especialistas recomiendan que la mochila se transporte siempre utilizando ambas correas para asegurar una distribución uniforme de la carga. En situaciones donde el material escolar resulte demasiado pesado, la alternativa ideal es el uso de mochilas con ruedas para eliminar la tensión directa sobre la columna vertebral. Además, es fundamental que en el hogar se utilicen sillas y escritorios adaptados a la estatura del menor, manteniendo libros y monitores siempre a la altura de los ojos para evitar inclinaciones forzadas.
Cervicalgia: El impacto de celulares y tablets
El informe de EsSalud también destaca la aparición de la cervicalgia vinculada al uso excesivo de dispositivos móviles en la población escolar. La inclinación reiterada de la cabeza hacia abajo para mirar pantallas incrementa la tensión y la rigidez muscular, lo que promueve alteraciones en las vértebras cervicales. El doctor Silva recomendó que los menores de ocho años eviten el uso de estos aparatos, mientras que los niños mayores deben limitar su exposición a un máximo de dos horas diarias. Como medida preventiva, los padres deben fomentar pausas activas cada 45 o 60 minutos para realizar ejercicios de movilidad articular y estiramiento, evitando así que dolencias musculares tempranas evolucionen hacia afecciones degenerativas o hernias en la adultez.