Volver para enseñar y rescatar la lengua
En un aula de la Amazonía ucayalina, los niños que antes evitaban hablar shipibo hoy levantan la mano con entusiasmo. Detrás de este cambio está Pilar Rengifo Vásquez, docente de la comunidad Curiaca de Caco, en Iparía, Ucayali, quien decidió regresar para rescatar la lengua y la identidad cultural de su pueblo desde la escuela.
“Sentí la necesidad de volver para enseñar a niños que, como yo, crecían en medio de la selva y enfrentaban barreras para acceder a una educación de calidad”, comenta Pilar, quien dejó su hogar a los siete años con el sueño de ser profesional.
Beca 18 y la formación en Lima
Gracias a Beca 18 del Pronabec, Pilar estudió Educación Intercultural Bilingüe en Lima, en la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Allí enfrentó desafíos como el cambio de idioma y la discriminación, pero preservó su identidad y cultura shipiba, preparándose para un regreso con propósito a su comunidad.
En 2025 obtuvo una plaza docente en la Institución Educativa N°65325 Victoria Gracia-B en Yarinacocha, Ucayali, y fue nombrada Coordinadora Pedagógica de Primaria. Su trabajo ha logrado que niños que habían abandonado el shipibo vuelvan a expresarse, escribir y reconocerse orgullosamente como miembros de su pueblo.
Recuperando la lengua y el orgullo cultural
“Antes los niños no hablaban su lengua originaria por vergüenza; solo usaban castellano. Ahora se reconocen como shipibos y manejan ambas lenguas”, explica Pilar. Su pedagogía no solo enseña contenidos, sino que fortalece la identidad y la cultura de los estudiantes, creando puentes entre la vida indígena y el mundo moderno.
Una apuesta por las lenguas originarias
Pilar continúa sus estudios de Maestría en Educación Intercultural Bilingüe y subraya la importancia de Beca 18 para formar profesionales que retornen a sus comunidades y preserven su cultura. Actualmente, 1615 jóvenes peruanos son beneficiarios de la modalidad de Educación Intercultural Bilingüe, de los cuales 1225 ya son profesionales.
“Sin Beca 18, no sería lo mismo. La universidad reforzó mi identidad y me permitió regresar a enseñar con orgullo a mis estudiantes”, concluye Pilar Rengifo.