Cansado de una vida convencional, Mauricio Acosta, un joven peruano natural de Chiclayo, tomó una decisión que transformó por completo su destino: dejó su carrera de chef, renunció a su trabajo y emprendió un viaje por distintos países de Sudamérica acompañado de sus ratas amaestradas, con las que realiza demostraciones artísticas en espacios públicos.
Desde hace dos años, Acosta recorre ciudades de Colombia, Ecuador y Perú, mostrando rutinas que evidencian la inteligencia y el vínculo que mantiene con los roedores que él mismo cría y entrena. Su historia ha llamado la atención de transeúntes y medios locales por lo inusual de su propuesta.
Viajar por el mundo con ratas entrenadas
Mauricio viaja junto a tres ratas: Sky, proveniente de la selva del Perú; Chuleta, de cuatro meses; y Wira, de un año. Con ellas desarrolla números artísticos que incluyen circuitos de juegos, respuestas a llamados por su nombre y momentos de calma en los que los animales descansan sobre sus manos.
“Dejé mi carrera de chef a través de un accidente. Entonces comencé a viajar, aprendí a hacer el arte con las latas. Mi primera rata la conocí hace dos años en Colombia, me la regaló un amigo”, relató.
Según explicó, la idea de entrenarlas nació como un ejercicio personal. “Comencé a imaginar que mis ratas me hacían caso, así como mi perrito hacía trucos. Lo imaginaba. Entonces comencé a enseñarles para demostrarme a mí mismo que lo que imaginaba se podía hacer”, contó.
Una travesía marcada por dificultades y perseverancia
El recorrido no ha estado exento de obstáculos. Mauricio reconoce que financiar sus viajes ha sido uno de los mayores retos, por lo que vende su arte en las calles para reunir dinero y continuar su ruta.
“He recorrido Ecuador, Colombia, y la prensa ecuatoriana me mostró como el único peruano que viaja y entrena ratas. Estoy yendo para Argentina y ahora estoy de pasada en Lima. Yo vendo mi arte para juntar los pasajes y poder viajar”, señaló.
Más allá del espectáculo, Acosta asegura que su motivación principal es demostrar que puede cumplir sus objetivos, incluso enfrentando limitaciones personales. Su historia busca romper estigmas tanto sobre la discapacidad como sobre los animales que lo acompañan.
El mensaje detrás del espectáculo
En plazas y espacios públicos, Mauricio Acosta atrae la atención de niños y adultos, a quienes enseña que las ratas pueden ser animales inteligentes y sensibles, lejos de los prejuicios que suelen rodearlas.
Las demostraciones incluyen desde llamados por nombre —a los que los roedores responden con precisión— hasta verlas desplazarse por circuitos improvisados o dormir tranquilamente en sus manos, generando sorpresa y curiosidad entre los espectadores.