El abogado César Nakazaki explicó qué consecuencias legales podrían afrontar el entrenador que podría haber estado presente durante la presunta agresión contra un menor en el caso Liceo Naval, pero dependerá de si las investigaciones confirman los hechos denunciados.
En entrevista con Canal N, Nakazaki señaló que el entrenador podría asumir responsabilidad penal si se determina que permitió la agresión o que, por su posición, tenía la posibilidad de intervenir para evitarla. En el caso del colegio, mencionó una eventual responsabilidad civil y posibles sanciones administrativas si se acredita que existe un problema generalizado de violencia dentro de la institución.
Nakazaki señala que el entrenador podría afrontar responsabilidad penal
Consultado sobre el entrenador que habría estado presente durante el traslado de los menores después de un partido de futsal, Nakazaki explicó que su eventual responsabilidad dependerá de establecer cuál fue exactamente su actuación en el caso Liceo Naval.
“Él podría incurrir en responsabilidad penal, pero depende. Como no tengo muy claro por la información, qué rol ha jugado él en el ómnibus de regreso al colegio”.
El abogado indicó que será necesario determinar si el entrenador permitió, fomentó o pudo evitar la agresión que habría ocurrido durante el trayecto.
“Lo fomentó, lo permitió. Eso es lo que habría que determinar, ¿no? Pero él podría incurrir en delito”.
Nakazaki explicó que, en determinadas circunstancias, la responsabilidad penal también puede surgir por omisión cuando una persona tenía un deber específico de actuar y evitar un resultado.
Caso Liceo Naval: colegio podría asumir responsabilidad civil por los hechos
Respecto de la institución educativa, el abogado señaló que, además de un eventual delito, los hechos podrían generar consecuencias en el ámbito civil.
“Siempre, así como si hay un delito, también hay un daño civil y la reparación civil que se comenta”.
En ese sentido, sostuvo que el colegio podría afrontar responsabilidad civil si las investigaciones establecen daños derivados de los hechos denunciados.
Una violencia generalizada podría generar sanciones administrativas
Nakazaki también diferenció las posibles consecuencias administrativas que tendría el colegio. Según explicó, estas dependerían de que las autoridades determinen si se trata de un hecho aislado o de una situación de violencia extendida dentro de la institución.
“¿Es un hecho aislado o es generalizado? Si es un hecho aislado no habrá mayor cosa. Pero si es generalizado, el colegio tiene que entrar a una reorganización completa”, declaró sobre el caso Liceo Naval.
El abogado señaló que, si se confirma que existe una problemática generalizada de violencia o bullying, podrían adoptarse medidas administrativas contra la institución.
Ante la posibilidad de una clausura, Nakazaki planteó que una reorganización sería una alternativa antes que afectar a todos los estudiantes.
“Yo creo que reorganización más que cierre, porque se trata del colegio. Hay muchos estudiantes. Uno no tiene por qué ser afectados por otro”.
Además, mencionó la necesidad de establecer medidas de protección inmediata y determinar primero la dimensión real de la violencia denunciada por los padres de familia.
Caso Liceo Naval: autoridades deberán determinar si se trata de un hecho aislado
Nakazaki remarcó que las denuncias realizadas por los padres de familia deberán ser contrastadas por las autoridades encargadas de investigar el caso.
“Por eso ya las autoridades están ahí. ¿Es un hecho aislado o es generalizado?”
La determinación de ese punto será relevante para establecer qué responsabilidades podrían corresponder al entrenador y al colegio, así como las eventuales medidas administrativas que podrían adoptarse.