Caretas Lab | Sake y vale

Celebración por partida doble en el cumpleaños del emperador Naruhito y los 125 años de migración japonesa en el Perú.
Presidente del Poder Judicial Javier Arévalo, ministra de la Mujer Nancy Tolentino, vicecanciller Ignacio Higueras y congresista Alejandro Aguinaga entre invitados del embajador Tsuyoshi Yamamoto.

El cumpleaños del emperador japonés también se celebró en Lima. El viernes 23, el embajador Tsuyoshi Yamamoto fue el anfitrión de la recepción por el Día del Natalicio del monarca Naruhito, que cumplía 64 años. Al otro lado del mundo, el agasajado ofreció una conferencia de prensa en la que se solidarizó con las víctimas del devastador terremoto que azotó la región central de su país en año nuevo.

Por su lado, la familia del emperador refleja valores contemporáneos que antes hubieran sido difícilmente discutidos. Naruhito agradeció a su esposa, la emperatriz Masako, por 30 años de relación y apoyo. Es muy conocido que Masako sufre desde hace 20 años de lo que el Palacio Imperial llama un “desorden de desajuste”, gatillado por el estrés relacionado con sus responsabilidades y factores como la incapacidad para tener un hijo varón en una monarquía de sucesión exclusivamente masculina. A lo largo de los años Naruhito ha defendido a Masako en la arena pública. Naruhito aparece consistentemente en las encuestas con una popularidad de alrededor del 75% y más de un 80% apoya la posibilidad de que una mujer pueda acceder al trono. Son otros tiempos, y en muchos casos para mejor.

Saltos cuánticos también se han dado desde que los primeros japoneses llegaron a costas peruanas hace 125 años. La comunidad de descendientes de japoneses es la segunda más grande de la región.
“Hoy en día, hay aproximadamente 200 mil nikkeis peruanos viviendo en el mundo”, señaló el embajador. “Para mí es siempre una gran alegría y orgullo ver que los nikkeis son, primero, buenos ciudadanos peruanos. A la vez, en sus vidas y en el trabajo, mantienen los valores japoneses tradicionales como la perseverancia, la honradez, entre otros, y contribuyen al desarrollo de la sociedad peruana”.

El diplomático destacó la importancia del intercambio cultural en la relación bilateral. “Una de las noticias más trascendentales del último año fue la apertura de la oficina de la Fundación Japón, primera en un país hispanohablante de Sudamérica”, sostuvo. Uno de los primeros frutos de su trabajo es el Festival del Cine Japonés inaugurado la semana pasada en Lima.

El diplomático también subrayó que, desde la suscripción del Acuerdo de Asociación Económica (EPA) en 2013, las exportaciones peruanas al Japón se incrementaron en 60%. Los resultados saltan a la vista. En 2022, las exportaciones sumaron US$3157 millones. Por el lado de las importaciones japonesas se encuentran en torno a los US$900 millones, con los automóviles como el rubro principal.

“Las mandarinas y uvas peruanas están ganando popularidad entre los consumidores japoneses”, celebró el diplomático. En casos como la palta, el Perú ha avanzado posiciones desde 2015 hasta colocarse por detrás solo de México. Las uvas peruanas comenzaron a llegar a Japón recién el año pasado.
En el sector minero, empresas japonesas participan en la extracción de cobre y zinc, como en la mina de Quellaveco, cuya producción se inició en el 2022.

Como en toda fiesta que se respete, también hubo brindis. La parte protocolar del acto se cerró con el tradicional “Kagami-biraki”, la apertura del barril de sake en la que participaron las autoridades presentes. De ahí los asistentes pudieron maridar el buffet con deliciosas variedades de licor. Pero la barra no es excluyente. El embajador Yamamoto recordó que durante su estadía diplomática en Guatemala se convirtió en un entusiasta promotor del ron Zacapa y que piensa hacer lo mismo con los mejores piscos. ¡Kanpai!