La crisis de combustibles que atraviesa el país ha cumplido nueve días desde que se notificara la restricción en el transporte de líquidos de gas natural. Sin embargo, desde la Asociación de Grifos y Estaciones de Servicio del Perú (Agesp), la visión es pesimista respecto a la rapidez de la recuperación. Carlos Puente, director del gremio, señaló que, aunque se repare el ducto de Camisea en los plazos previstos, el desabastecimiento de gasolinas y diésel es un problema previo y más complejo que no se resolverá en dos semanas.
El riesgo del alza de precios y el cuello de botella
La situación ha generado un efecto dominó en el mercado energético. Ante la falta de GNV y GLP, miles de conductores han volcado su demanda hacia las gasolinas y el diésel, saturando las islas de despacho y agotando las reservas de los tanques subterráneos en tiempo récord. Puente advirtió que, de mantenerse la emergencia y no activarse mecanismos de importación masiva, el precio del galón de gasohol podría dispararse hasta los 30 soles, un monto histórico que afectaría gravemente la economía nacional. Actualmente, la logística de las refinerías locales como La Pampilla está al límite, y solo existen tres o cuatro importadores privados con capacidad para traer combustible, una cifra insuficiente para la demanda interna.
Petroperú como ficha clave para la emergencia
Para la Agesp, la única solución viable es que el Estado utilice a Petroperú para importar combustible de manera directa y urgente. Puente explicó que la petrolera estatal ha pasado de controlar más de la mitad del mercado a apenas un 25% o 30%, perdiendo protagonismo justo cuando el sistema más necesita su infraestructura y experiencia. El gremio propone que Petroperú gestione fideicomisos con grandes proveedores internacionales para garantizar el flujo de combustible, lo que permitiría estabilizar los precios y asegurar el stock en las más de 5,500 estaciones de servicio a nivel nacional.
Diferencias críticas en el almacenamiento
El impacto de la crisis varía significativamente según el tipo de combustible que consume cada vehículo:
- GNV: Es el más vulnerable, ya que no se almacena en los grifos. Al depender directamente del flujo por ducto, la interrupción del servicio es inmediata y total.
- GLP: Se almacena en tanques que suelen cubrir uno o dos días de demanda, por lo que muchas estaciones ya reportan tanques vacíos por falta de reposición.
- Gasolinas y Diésel: Se guardan en tanques subterráneos con autonomía de dos a tres días en zonas urbanas. La saturación actual ha impedido que la frecuencia de reposición sea la adecuada, generando largas filas e incertidumbre en los usuarios.