El glaucoma, reconocido por la Organización Mundial de la Salud como la principal causa de ceguera irreversible en el mundo, afecta a más de 80 millones de personas. Su mayor riesgo es que avanza silenciosamente, sin dolor ni síntomas evidentes en sus etapas iniciales, lo que le ha valido el apelativo de “ladrón silencioso de la visión”.
En el marco del Día Mundial del Glaucoma, Laboratorios Lansier presentó un sondeo en Lima Metropolitana que expone una preocupante falta de conciencia sobre esta enfermedad: aunque el 57.3% de los encuestados reconoce haber oído hablar del glaucoma, un 34.6% cree erróneamente que, al no sentir dolor, sus ojos están sanos. Además, más de la mitad desconoce que el riesgo aumenta significativamente después de los 40 años. Entre quienes tienen familiares directos con la enfermedad, un 32.7% nunca se ha medido la presión ocular o lo hizo hace más de cinco años.
La Dra. Marleni Mendoza, médica oftalmóloga y asesora científica de Laboratorios Lansier, advierte que “para cuando alguien nota que ha perdido visión, el daño en el nervio óptico ya es permanente e irreparable”. El estudio también revela hábitos de riesgo: un 39.4% prefiere automedicarse con gotas de farmacia ante fatiga visual o enrojecimiento, y un 41.3% reconoce que le costaría mantener la constancia en un tratamiento diario, esencial para frenar la progresión del glaucoma.
Para prevenir la enfermedad y preservar la visión, la especialista recomienda:
- Tonometría anual obligatoria: medir la presión ocular una vez al año, especialmente después de los 40.
- Vigilar historial familiar: los antecedentes de glaucoma obligan a chequeos periódicos.
- Evitar automedicación: el uso de gotas con corticoides sin receta puede causar glaucoma secundario.
El diagnóstico temprano es clave para mantener la independencia y la calidad de vida. Como concluye la Dra. Mendoza: “No hay que esperar a notar visión borrosa o zonas oscuras para acudir al oftalmólogo. Un control oportuno puede prevenir una pérdida visual irreversible”.