En Perú, 13.067 personas fueron diagnosticadas con Alzheimer entre enero y agosto de 2025, según cifras del Ministerio de Salud. Del total, el 63% corresponde a mujeres, mientras que los hombres representan el 37% de los casos registrados.
Más allá de las cifras, uno de los principales desafíos está en reconocer las primeras señales de la enfermedad. Frases como “es normal que se le olvide porque está grande” o “es común a su edad” pueden llevar a que algunos cambios en la memoria sean atribuidos únicamente al envejecimiento.
¿Cuándo un olvido puede ser una señal de alerta?
Perder las llaves, olvidar ocasionalmente un nombre o dejar pasar una cita puede ocurrirle a cualquier persona. La preocupación aparece cuando estos episodios se vuelven recurrentes, progresivos y comienzan a interferir con las actividades cotidianas.
Hugo Palafox, vicepresidente de Ciencia en Immunotec, señaló que normalizar estos cambios puede retrasar la búsqueda de una evaluación médica, especialmente cuando aparecen de manera gradual.
Por ello, la detección temprana permite prestar atención a modificaciones que podrían pasar inadvertidas y buscar una evaluación profesional cuando corresponda.
Estos son algunos factores que pueden aumentar el riesgo
No existe una estrategia que garantice evitar el Alzheimer. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud identifica diversos factores de riesgo modificables asociados con la demencia.
Entre ellos se encuentran la inactividad física, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la hipertensión, la diabetes, la obesidad, la pérdida auditiva, la depresión y el aislamiento social.
Por ello, reducir estos factores implica mantener hábitos saludables a lo largo de distintas etapas de la vida y realizar controles médicos de condiciones como la hipertensión y la diabetes.
Actividad física y vínculos sociales también forman parte de la prevención
La prevención puede involucrar acciones cotidianas como realizar actividad física con regularidad, mantener una alimentación equilibrada, dormir adecuadamente y conservar vínculos sociales.
También se recomienda mantener activa la mente mediante actividades que estimulen las capacidades cognitivas y prestar atención a cambios persistentes en la memoria o en la capacidad para desenvolverse en la vida diaria.
De acuerdo con Palafox, hablar de prevención también permite cuestionar la idea de que el deterioro de la memoria es una consecuencia inevitable de cumplir años.
“Envejecer no significa necesariamente perder la memoria ni la capacidad de desenvolverse de manera independiente”, sostuvo.
La salud cerebral requiere atención durante distintas etapas de la vida
El cuidado de la salud cerebral no empieza únicamente después de un diagnóstico. Mantener bajo control los factores de riesgo y consultar ante cambios persistentes puede contribuir a una detección oportuna de problemas cognitivos.
En ese sentido, la conversación sobre el Alzheimer también incluye la identificación temprana de señales y el seguimiento de hábitos y condiciones de salud que pueden modificarse.